viernes 30 de enero de 2009

conceptos claves que fundamentan la escuela de la obra cristiana

CONCEPTOS CLAVES QUE
FUNDAMENTAN LA ESCUELA DE LA
OBRA CRISTIANA

Panorama del programa divino
DIOS
JESUCRISTO
EL ESPÍRITU SANTO
EL DEPOSITO DE DIOS
EL MINISTERIO
EL APOSTOLADO
LA OBRA
LA ESCUELA DE LA OBRA
LAS IGLESIAS LOCALES
LA ECONOMÍA DIVINA

Antes de entrar en detalles se hace necesario ver una panorámi¬ca que nos muestra desde sus orígenes hasta su culminación el proceso del desarrollo del programa divino, especialmente en el Nuevo Testamento. Si estamos en una escuela de la obra cristiana, necesitamos conocer su fundamentación, su por qué, sus raíces, su razón de ser, su sentido, la justificación de sus modos y de su para qué. Debemos ver que sus orígenes provienen de Dios y su objetivo es el cumplimiento del plan de Dios en el universo. También el proceso debe ser el adecuado, pues todo es de Dios, por Dios y para Dios (Romanos 11:36).

Dios
Dios indudablemente es el origen primero de todas las cosas. No podemos hablar de origen sin pensar en Dios. Como está escrito: "Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas". (Apocalipsis 4:11). Y a los Corintios escribía el apóstol Pablo:
"Para nosotros, sin embargo sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para El; y un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de El." (1 Co. 8:6).
Pero no sólo debemos ver que Dios es en un sentido general el origen de todas las cosas. Debemos ver también si en lo que respecta a la escuela de la obra cristiana Dios es su origen especial. La escuela de la obra cristiana debe provenir de Dios según las Sagradas Escrituras. La escuela de la obra cristiana no es ninguna iglesia local específica, sino que está al servicio de las iglesias locales de la región, para formar obreros que trabajen en la constitución de las iglesias locales según el Nuevo Testamento. ¿De dónde, pues, proviene la escuela de la obra cristiana?, debemos ver si su orígen está en Dios mismo.
Cuando hablamos de Dios, no nos estamos refiriendo mera¬mente a un concepto abstracto y filosófico, o a un mero Dios impersonal, una especie de sustancia primordial del todo como piensa el panteísmo y el esoterismo. ¡No! El Dios de quien estamos hablando es el Dios personal y trascendente que se reveló históricamente a través de la persona de Su Hijo Jesucristo como consta en las Sagradas Escrituras.

Jesucristo
Dios se ha revelado específicamente y de manera especial mediante JESUCRISTO, el Hijo de Dios, Dios y Hombre verdade¬ro, tal como lo refiere el Nuevo Testamento. Dios ha entregado a Cristo toda plenitud (Colosenses 1:19), y en El habita corporalmen¬te toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).

El Espíritu Santo
Todo lo que es del Padre, lo es del Hijo igualmente (Juan 16:15), y todas las cosas le fueron entregadas al Hijo por el Padre (Mateo 11:27). El Padre y el Hijo, por el ESPIRITU SANTO han querido morar en la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo (Juan 14:2; 17:22,23; Efesios 1:22-23).

El depósito de Dios
De lo que el Padre ha dado al Hijo, Jesucristo, por el Espíritu Santo, ha querido entregar a la Iglesia, que es Su Cuerpo, un depósito. Así que Dios mismo por medio de Jesucristo y de Su Santo Espíritu ha entregado a la Iglesia el buen depósito, el DEPOSITO DE DIOS. La Iglesia universal ha sido hecha responsa¬ble de recibirlo íntegro, contenerlo íntegro, expresarlo íntegro, guardarlo íntegro y trasmitirlo íntegro.

El ministerio
Ahora bien, el depósito de Dios dado por el Padre a través del Hijo y del Espíritu Santo a la Iglesia que es el Cuerpo de Cristo en general, fue entregado principalmente, dentro del Cuerpo de Cristo, al MINISTERIO. En la Iglesia existe el ministerio del Cuerpo. Grupos de personas que conforman el ministerio represen¬tan el servicio del Cuerpo de Cristo. Es primeramente el ministerio en el nombre de Cristo y representando al Cuerpo quien administra el Depósito de Dios dado por el Padre al Hijo, y por el Padre y el Hijo al Espíritu Santo hacia la Iglesia en general, liderada por los representantes del ministerio del Cuerpo.

En el Salmo 133 leemos: "...es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;" (Salmo 133:2). El óleo de la Santa unción representa al Espíritu Santo (Éxodo 29:7; 1 Juan 2:27; Hechos 10:38). La cabeza de Aarón, el sumo Sacerdote, representa a Jesucristo quien fue ungido por el Espíritu Santo Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia y nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 8:1; 9:11; Mateo 3:16). La barba de Aarón representa el Ministerio. A los sacerdotes les estaba prohibido cortarse la barba (Levítico 21:5). Las vestiduras hasta el borde representan al Cristo corporativo, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia (Exodo 28 y 39). Cipriano de Cartago hablaba de la túnica inconsútil de Cristo para referirse a la Iglesia que no debiera dividirse ("De la unidad de la Iglesia"). De modo que el óleo de la unción desciende desde la cabeza por la barba hasta el borde de las vestiduras. Así Jesucristo fue ungido por el Espíritu Santo, el cual sopló y envió sobre los apóstoles y la Iglesia. Los apóstoles, el ministerio, la barba, oraban e imponían las manos sobre los creyentes para recepción del Espíritu Santo (Juan 20:22; Hechos 2:4; 8:17). Puesto que de la cabeza desciende el óleo sobre la barba, así el Ministerio se recibe desde la Cabeza, el Espíritu y el Depósito. El Ministerio es colegia¬do y en el Nuevo Testamento se le llama Ministerio del Nuevo Pacto (2 Corintios 4:1; 3:6). Los valdenses llamaban "barba" a los ministros.

El apostolado
Dentro del ministerio cada uno tiene su parte (Hechos 1:17), pero lo más importante es el ministerio total y corporativo. El ministerio se reparte a su vez en diversos ministerios (1 Corintios 12:5), y por lo tanto encontramos apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Efesios 4:11), y además el ministerio de todos los santos (Efesios 4:12).
El APOSTOLADO constituye la parte pionera del ministerio y la primera responsabilidad dentro del ministerio (1 Corintios 12:28). El Señor Jesucristo primeramente trabajó a fondo con los apóstoles a quienes luego encomendó el cuidado de la Iglesia. Además de los apóstoles del Cordero, doce, también el Nuevo Testamento habla de apóstoles edificadores del Cuerpo de Cristo.

La obra

Al apostolado, que constituye la parte pionera del ministerio, se le encomienda la OBRA. Pablo fue llamado con Bernabé a la obra; y regresaron a Antioquía de la obra. Timoteo hacia, como Pablo, la obra. La jurisdicción, el trabajo y la responsabilidad de la obra son más amplios que la de una iglesia local.

La Escuela de la Obra
Los trabajos de la obra apostólica y de sus colaboradores son bastante amplios. Es dentro de la obra apostólica precisamente donde, según el Nuevo Testamento, encontramos LA ESCUELA DE LA OBRA. La escuela de la obra cristiana es una de las varias labores apostólicas. Es en ella donde el ministerio apostólico hace entrega del consejo de Dios, del depósito de Dios, de modo que las IGLESIAS LOCALES donde el Cuerpo de Cristo se expresa cual candeleros, uno por localidad, reciba el suministro del depósito a través de los canales o tubos que alimentan la luz del candelero.

Las iglesias locales
Las iglesias locales surgen de la obra y reciben el encargo de trabajar en la ECONOMÍA DIVINA. Esta es precisamente el plan y el programa de Dios realizándose hacia una nueva consumación en el Reino de los Cielos y en la Nueva Jerusalén.
Deben edificarse, pues, las iglesias conforme al modelo bíblico que es normativo. Todo tiene un proceso que es necesario comprender. También debemos comprender cuál es nuestra parte en este proceso y actuar en conformidad. El Espíritu Santo y la Palabra de Dios nos mostrarán ese proceso y nuestro lugar en El.

La Iglesia bíblica

El Dios Trino, pues, ha entregado un depósito a la iglesia mediante Jesucristo y por el Espíritu Santo. Ese depósito debe conservarse integral y para lo cual fue entregado al ministerio del Cuerpo que es colegiado. El apostolado, los pioneros dentro del ministerio, que también actúan colegiada o corporativamente, tiene(n) el encargo de recibir y transmitir ese depósito en forma integral por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. La obra se hace para ir entregando ese depósito y edificando las iglesias locales para producir la Economía de Dios en el universo. El apostolado, pues, a través de la obra, entrega el depósito, lo administra. Todo el ministerio del Cuerpo debe también recibir y administrar tal depósito.
La escuela de la obra cristiana, es, pues, un medio, entre otros, de la labor apostólica para entregar el consejo de Dios. Realmente Dios existe. Realmente envió a Jesucristo, Su Hijo, por quien se reveló y a quien entregó toda plenitud. Realmente Jesucristo envió al Espíritu Santo. Realmente Jesucristo por el Espíritu Santo envió apóstoles a la Iglesia y al mundo, habiéndoles entregado un depósito. Realmente existe el Ministerio del Nuevo Pacto. Realmen¬te la obra es el trabajo de los apóstoles de parte de Dios. Y realmente la obra cuenta con su escuela para transmitir el depósito y consejo de Dios, para la edificación de las iglesias locales en función de la economía divina. Por lo tanto podemos hallar la fundamentación de la escuela de la obra cristiana en las mismas Escrituras. Ellas nos muestran sus raíces, su razón de ser, y su sentido. Todo lo cual puede considerarse como de derecho divino.

EL DEPÓSITO DE DIOS

EL DEPÓSITO DE DIOS


Una visión panorámica
Para poder ubicar los detalles es necesario ver el panorama, y después sí nos vamos acercando poco a poco. La cámara la vamos enfocando ya en uno de los montes que hay en el paisaje, y luego, en ese monte, en uno de los árboles, y entonces en una de las ramas, y en una de las hojitas ahí encontramos una gotica de rocío. Pero entonces, si entramos directamente a ver la gotica no sabemos de qué se trata, ni dónde estamos. Es necesario primero ver, cómo desde lejos, quizá no con mucha claridad cada punto, pero que sí se dé un panorama general en el cual nos estamos moviendo. Y luego teniendo ya en cuenta la visión general, el plano global, sí se puede entrar por etapas.
Cuando se va a edificar uno mira el plano, por ejemplo, y así entiende todos los garabatos mientras está construyendo. ¿Por qué? Porque aquí va esto y aquello. Por eso lo hemos llamado así: "Curso de Introducción", que quiere decir que en algunas cosas primero va a ser necesario pasar a vuelo de pájaro, y no nos vamos a detener lo suficiente para no perdernos en esas ramitas, sino que después que tengamos una visión más panorámica, podemos volver a cada uno de esos puntos. ¿Por qué lo hacemos así? Porque si nosotros desbaratamos un motor, -para usar una especie de parábola- y nos concentramos en una tuerca, nos podemos volver especialistas en esa tuerca. Pero resulta que esta tuerca va con un tornillo apretando una tablita que sostiene unos resorticos y unos tubitos que son de un motor de determinada cosa que desempeña vital función. Entonces entenderemos mejor la tuerca cuando la vemos con todo el motor.

Es necesario ver primero el panorama general, una introducción panorámica a las áreas básicas de la revelación Bíblica. Dios ha revelado muchas cosas, pero es necesario dentro de todas esas cosas, primero distinguir la línea central, principal, el objetivo de Dios. Cuando se va a construir un edificio, primero se ubican las principales citas bíblicas claves. En nuestro caso nos ubicamos en la segunda epístola de Pablo a Timoteo, dentro de la colección paulina dada en una determinada época, y así podremos entender y valorar mejor lo que vamos a leer, descifrando bien claro el contexto, antes que la carta misma. Esta segunda epístola a Timoteo, es la última de las cartas escritas por el apóstol Pablo antes de morir. Lo que podríamos llamar el testamento de este extraordinario apóstol. Allí él está diciendo: "He acabado la carrera, he guardado la fe". (4:7) Y en esta palabra, la fe, quisiera ya hablar un poquito más para que concuerde con lo que vamos a tratar en el presente capítulo.

La fe y el depósito de Dios
En los idiomas griego y latín existen dos palabras para la fe. Nosotros en español tenemos una sola palabra. Estas palabras son, en latín fiducia, que significa creencia, confianza; en griego, pistis (πιστις), que quiere decir, la fe, en el sentido del contenido de la revelación proposicional, o sea lo que Dios propone a la fe del creyente. Es un depósito. Es lo que el apóstol San Judas decía: "...la fe que ha sido una vez dada a los santos" .

De manera que Pablo está a punto de morir; pero él ha guardado la fe; no solamente la creencia en el sentido del acto de creer, el acto de confiar; sino que le ha sido encomendado de parte de Dios un contenido en el cual creer. No es una fe vaga. Esa fe no es esa como quien exclama: Bueno, yo sí creo que el Señor me puede curar del dolor de muelas. Seguramente, y se lo cura; y eso constituye una fe, pero una fe fiducia, de creencia, de confianza en Dios, de que el Señor no te va a faltar, de que El te va a ayudar; que tienes una relación de confianza con Dios. Pero el apóstol Pablo habla también de la pistis, o sea de la fe como un ministerio, como contenido de la revelación con items básicos que Dios ha revelado y que El ha propuesto a los hombres para que crean. Eso es lo que Pablo ha guardado, la fe, la pistis. Pablo no solamente se ha mantenido confiando en Dios, sino que ha conservado el depósito de Dios, y ahora que está a punto de pasar a mejor vida, está transmitiendo, encargando ese depósito a Timoteo.
Es imprescindible que tomemos conciencia de que existe algo que se llama la fe, no solamente como acto de creencia, sino como revelación proposicional; algo que Dios revela; como contenido, para ser conservado por la Iglesia. El Señor se lo depositó a los apóstoles, y ellos lo recibieron y lo transmitieron; y nosotros debemos tener la misma doctrina de los apóstoles y permanecer en la misma comunión de ellos. La Biblia nos habla de la doctrina de los apóstoles y nos habla de la comunión de los apóstoles. ¿Dónde nos habla de la comunión de los apóstoles? Por ejemplo, nos habla en 1 Juan 1:3: "...eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdadera¬mente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo". Así que la doctrina de los apóstoles, justamente produce la comunión con los apósto¬les, que es la comunión con el Padre y con el Hijo. Se deduce que hay algo que es necesario para que nosotros participemos de esa comunión. No cualquier persona es de la Iglesia, sino aquella persona que ha recibido al Señor y que está en la fe del Hijo de Dios. Es la fe de los apóstoles; entonces es la comunión de los apóstoles. La Iglesia, universalmente hablando, es la comunión de los apóstoles, es la comunión con el Padre y con el Hijo, que presentaron y experimentaron los apóstoles.
La Iglesia recibió al principio un depósito, y nosotros somos la continuación. De manera que nosotros también tenemos que retener ese depósito. Primero, tomar conciencia de que existe un depósito específico que no cambia con el tiempo. Hay cosas que sí cambian, ha cosas que dependen de la coyuntura histórica, pero hay cosas que son permanentes. La fe que una vez ha sido dada a los santos, es un contenido específico. Fue dada a los apóstoles, la vivieron, la enseñaron, la guardaron, la trasmitieron y la encargaron. Ahora nosotros tenemos que recibir esa misma fe, ese mismo encargo, conservarlo y transmitirlo.

La forma de las palabras y la vivencia
Sin entrar todavía a los puntos específicos, sino permaneciendo un poco en la panorámica global, retomamos el caso de Pablo. Este gran apóstol, en ese Testamento, la segunda epístola a Timoteo, él se está despidiendo, le está encargando muchas cosas; en este momento no alcanzamos a verlas todas, porque estamos únicamente identificando la panorámica. Pero entonces dice en el capítulo 1:13-14: "13Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor, que es en Cristo Jesús. 14Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros".Aquí hay dos aspectos de responsabilidad de los obreros, y todos los hijos de Dios; todos los santos somos llamados a orar, a servir; pero mucho más específicamente los que tienen el ministerio. Dice aquí: "retén la forma", y "guarda el depósito" Hay dos aspectos: uno es el interior, el contenido, la vida, y otro es el exterior, la forma de las palabras. Pablo está interesado en los dos aspectos. No mira solamente el aspecto interior, sino también el aspecto del exterior. El Señor Jesús dijo así: "Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios ". Se necesita el poder de Dios, el poder que es la sustancia de la Palabra, la realidad de la Palabra. Por ejemplo, hay una palabra que se dice paz, pero hay una realidad que se nombra paz. Entonces tenemos la paz como realidad, y la palabra que denomi¬na a esa realidad.

A veces nosotros tenemos sólo las palabras y no la realidad. Otras veces podemos experimentar la realidad, pero no la logramos definir con claridad y la mezclamos con otras cosas...y resultamos diciendo lo que no es. Aunque sí hay una legitimidad de experien¬cia, se necesita también una expresión válida, pura y exacta que no distorsione los asuntos. Veamos un ejemplo no original. Fue citado por Juan Carlos Ortiz. El es esposo de Martha Palau y este ejemplo es muy útil para el tema que estamos tratando. Dice que él manda un telegrama a su esposa Martha donde diga sólamente ¡Martha!, o ¿Martha?, o puede decir Marthaaaa, o también Martha..., la palabra es la misma pero el espíritu es diferente. De manera, pues, que encontramos dos aspectos: un aspecto que es la realidad. Por ejemplo, nosotros oímos palabras como propicia¬ción, expiación, redención, reconciliación; pero a veces, son sólo palabras. Entonces, el depósito que Dios ha dado a la Iglesia, y el ministerio del Nuevo Pacto, es la administración de esas palabras. Comprendamos que no es solamente un depósito de palabras, pero que sí tiene palabras que hay que retener; o sea que hay que retener las dos cosas; la forma de las sanas palabras y también el buen depósito; o sea el espíritu de la palabra. Esas tienen que ser realidades que por el Espíritu Santo se van trasmitiendo y viviendo en la Iglesia. Es como un río de vida de Dios, que es vida, que es Espíritu, pero que en forma de palabras se va trasmitiendo. Son regalos que Dios dio a la Iglesia y que la Iglesia tuvo en el principio y que nosotros somos los herederos y tenemos que poseerlos y seguirlos teniendo.
Para que comprendamos mejor este aspectos de retener la forma de las palabras, la parte exterior y la parte interior, veamos a Pablo: le da atención a las dos partes; Jesús había dicho que es un error ignorar las Escrituras (la forma de las palabras), y el poder de Dios. Pablo también habla de retener la forma y guardar el depósito. En 1 Corintios 2:12-13 vemos la importancia de los dos aspectos: del contenido y del medio a través del cual Dios ha decidido transmitir ese contenido.
"12Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual". Este pasaje nos muestra que Dios nos ha dado el Espíritu. El Espíritu es el que contiene el depósito, es el que nos trasmite la realidad de lo que el Señor es, de lo que el Señor ha hecho; El es el que lo hace efectivo en nuestra experiencia. Pero notemos que ese Espíritu en el contenido enseña ciertas palabras, pues el Espíritu se trasmite a través de las palabras; no son las palabras solas, ni es el contenido solo; sino que Dios nos ha dado de Su Espíritu, como dice la Biblia, lo cual hablamos no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. De manera que existe la forma de las palabras y su sabiduría espiritual, que es el Espíritu Santo. Este pasaje nos muestra que hay un depósito.

Vayamos a otros pasajes donde también se nos señala esto. Volvamos a Timoteo. "Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que (eso es algo definido, ese es el depósito) has oído de mí ante muchos testigos (él se estaba refiriendo a algo muy especial; Timoteo había acompañado a Pablo por años, y él conocía el ministerio del espíritu, el ministerio del depósito de Dios. Eso es lo que Pablo le está diciendo a Timoteo), esto (es algo muy específico) encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros". (2 Ti. 2:1-2). Entonces esas palabras que parecen como tan indefinidas se refiere a algo muy definido, que Dios coloca en el corazón de Pablo y éste transmite y encarga celosamente a su discípulo Timoteo.
El propósito del Espíritu al mover a Pablo para establecer este discipulado, era para que el depósito se transmitiera íntegro. "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga...(algo definido). Lo mismo al final de la primera carta; él decía más o menos lo mismo en 1 Timoteo, "...guarda lo que se te ha encomen¬dado...". (1 Timoteo 6:20). Quiere decir que Timoteo recibió una encomienda específica. El tenía conciencia de lo que se le había encomendado. No eran cosas vagas, era una encomienda específi¬ca. Un depósito del que él tenía conciencia cuál era; que él debía guardar lo que se le había encomendado. Eso tiene dos aspectos. Un aspecto que es vida, que es espíritu, que es práctica, que es conducta, que es experiencia; y su manera de expresarse, que es la forma de las palabras, o sea, el evangelio. el misterio de la fe que una vez había sido dada a los santos.

Notemos una muy importante frase bíblica en 1 Samuel 3:19b: "...y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras". Dios quiere que esta realidad sea la misma en nosotros. Qué importante es esto; Samuel conservó la Palabra de Jehová; no la dejó caer a tierra; no dejó que se perdiera nada, sino que él tuvo conciencia de ser un depositario, un recipiente y un canal de un regalo de Dios específi¬co. La Palabra viva de Dios tenía que pasar íntegra por él y llegar a otros..., y seguir íntegra en otros. De Samuel a otros; y eso también lo hacía Pablo: "Timoteo, lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros". Que sean un canal para el río de Dios, pero no solamente en sentimiento, no solamente en alegría, sino en integridad, en palabra, e incluso la forma de las palabras. Retenlas en la fe y en el amor que son en Cristo Jesús. Samuel no dejó caer a tierra ninguna de las palabras de Dios. El capítulo 34 del libro del profeta Ezequiel habla un poco fuerte a los pastores, y muchas veces se les hace escuchar, pero también habla a las ovejas. Observemos por qué debemos retener el depósito y ser muy responsables en conservarlo; no dejar caer a tierra nada, porque son riquezas de Dios que producen vida a millares. Antes que se apague una velita, es necesario haber encendido antes unas diez velitas para que cuando esa se gaste, la luz no termine sino que continúe multiplicada; y antes que esas diez velitas se gasten, se debe haber encendido otras cien, y así jamás termina la luz sino que va en aumento. Pero si no sabemos guardar y transmitir, se nos apaga la velita y nos llevamos el secreto a la tumba sin cumplir la función.

Leemos en Ezequiel 34:17-19: "17Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos. 18¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis además con vuestros pies las que quedan? 19Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado". ¿Qué es lo que el Señor juzga de las relaciones entre ovejas? Observemos lo que el Espíritu habla por Ezequiel. Cuando dice "os es poco" significa, menospreciáis; y eso nos dice que el Señor no es indiferente a la irresponsabilidad de las ovejas. A veces ellas menosprecian el depósito de Dios y le dejan las sobras y una impresión equivocada a las otras ovejitas que vienen atrás. ¡Cuidado! El Señor las puede reprender. El Señor no quiere que se proceda así. ¿Os es poco que vosotros comáis los buenos pastos, y luego holléis lo que coméis? Primero menos precian los pastos y luego los huellan, y las ovejitas que vienen atrás comen lo hollado, y eso significa que no fue conservado como debiera ser, en forma correcta; no se mantuvo la corriente del Espíritu en vida. Vosotros vinisteis a las aguas claras y las enturbias¬teis. Dios dijo algo que es de El, pero vosotros le quitasteis aquí, alejasteis allá; lo acomodasteis a vuestro propio pecado; entonces lo que Dios dijo al principio, llegó a volverse turbio. El Señor reprende a las ovejas.
Muchas veces ocurre que acabamos de llegar de un retiro, de un campamento, de una convención, y los hermanos que no habían ido nos preguntan: ¿Cómo les fue? ¿Qué tal fue el campa¬mento? ¿Qué fue lo que se trató? Y respondemos: Lindísimo, muy bonito, eso fue maravilloso. Pero ahí termina todo; hasta ahí llegó y se perdió. Pero resulta que esa no es la intención de Dios; la intención de Dios era que se multiplicara, que se produjera fruto en otros; pero ni siquiera las ovejitas que venían detrás comían lo hollado, lo trasnochado, lo enturbiado. No hubo un factor multipli¬cador, sino al contrario, se desgastó, se cerró. Tan sólo decimos: Qué lindo era antes, ¿pero ahora? como si no se tratara de una edificación lo que el Señor estuviera haciendo, sino quién sabe qué otra cosa. Recordemos siempre que el Señor está edificando, y todos debemos tener en cuenta el depósito: valorarlo, conservarlo, acrecentarlo, transmitirlo con fidelidad, sin distorsionar, sin enturbiar, sin hollar, porque es sagrado, es de Dios. Con nuestro pecado muchas veces lo hollamos, ponemos nuestro pie sucio encima de las aguas y de los pastos. Cosas que muchas veces Dios da a la Iglesia, a todos, pero que por nuestro propio interés uno las disminuye, las tergiversa, las distorsiona.

Epístolas perdidas
Con respecto al depósito de Dios que no fue guardado, ¿dónde están la epístola de San Juan a los Corintios y la epístola de Pablo a los Laodicenses? Ambas fueron escritas, mas no nos quedaron a nosotros. Respecto de la carta de Pablo a los laodicenses, leemos en Colosenses 4:16: "Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros".

En esto vemos que Pablo no escribió solamente una carta, sino dos: una a los Colosenses y otra a los Laodicenses, con la reco¬mendación de que en ambas iglesias leyeran las dos cartas. La voluntad de Pablo era que, igual que una, también leyéramos la otra, pero no la podemos leer porque la Iglesia no la conservó; no cuidó el depósito, no lo valoró; no tuvo conciencia de su responsa¬bilidad, de ser recipiente, de ser correo. Los intereses del hombre no deben estorbar el fluir de Dios. Juan también escribió otra carta, perdida a la postre. Hay muchos versículos en la Biblia que nos muestran otras cartas. La tercera epístola de Juan está dirigida a Gayo, quien vivía en Corinto, y en el versículo 9, le dice: "Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe". De acuerdo con esto, Juan le dice que además de la carta personal a Gayo, había escrito otra a la iglesia en Corinto, pero tal vez Diótrefes se había interpuesto y se había perdido la carta. Hoy no podemos leer la carta de Juan a los corintios porque los intereses de Diótrefes estorbaron el fluir de Dios. Ninguno de nosotros sea eso. Discernamos lo que es de Dios; cuidémoslo con todo cariño y respeto. Gracias al Señor que en Corinto no estaba sólo Diótrefes; estaba Demetrio y también estaba Gayo. Leemos los versos 11 y 12 de la misma carta: "11Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. 12Todos dan testimo¬nio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero".

No es el testimonio que da Demetrio de la verdad; es la verdad misma que da testimonio de Demetrio. ¡Qué diferencia! La verdad da testimonio de Demetrio en ese caso. Los que son de la verdad dicen: Demetrio tiene la razón. Lo que importa es la verdad y el temor a los ojos de Dios. Ese ejemplo de las epístolas perdidas sirve para ilustrar el texto de Ezequiel cuando nos habla de no hollar pastos, ni enturbiar aguas, porque el Señor dice: "Yo juzgo entre oveja y oveja". Si una oveja gorda no les deja comer pastos o beber agua pura a las otras ovejitas, sino que le distorsiona, le huella el pasto y le enturbia las aguas, el Señor la juzga, pues El dice: Yo juzgo. Conocida y muy importante es la expresión del Salmo 119:160a, que dice: "La suma de tu palabra es verdad...". Es sumamente importante que este depósito sea íntegro, como Samuel, que no dejó caer a tierra ninguna de las palabras. En este versículo el Espíritu Santo se refiere a algo que se llama la suma de la Palabra, y eso significa íntegra. Es lo que a veces hablamos en la parábola del motor, que la tuerca suelta no es el todo; sí es importante, pero en su debido lugar, en relación con todo el motor. La Palabra de Dios nos habla de la suma de la Palabra. Cuando Satanás vino a tentar al Señor, asunto registrado en los capítulos 4 tanto de Mateo como de Lucas, le responde el Señor: "Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Este es el depósito. Satanás quería con un solo versículo destruir al Señor. Quería asimismo que se tirara al piso desde el pináculo del templo en Jerusalén. ¡Qué atrevido!, pues pretendía ver al Señor destruido citándole apenas esta Escritura: "...porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra". Aquí el diablo sacó un versículo, una simple tuerca, citándole que a Sus ángeles mandará acerca de Ti, que te guar¬den..., pero nada más. Faltó el todo. Ante eso, el Señor le dijo enfáticamente: "Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios". Con esto el Señor le conectó este versículo con ese y con el resto de la Palabra, y con la intención de Dios y con la línea del propósito de Dios. Ninguna palabra se tiene que descentrar de las demás, ni del propósito central de Dios. Jesús le conectó al diablo la palabra con el resto de la Palabra. A propósito, muchas herejías surgen porque se enfatiza sólo una tuerca y se olvida del resto del motor. Definitivamente necesitamos la suma de la Palabra y la visión de Dios en la cual ubicar los distintos pasajes.

Efeso y el depósito de Dios

El apóstol San Juan fue el último que quedó de los doce, y es el que completa la revelación proposicional, lo que Dios propone a la fe de la Iglesia, al Cuerpo de Cristo. Sabemos que ya para ese tiempo Pablo, el constructor de tiendas, había muerto, y antes lo habían abandonado los que estaban en Asia, cosa que dice textualmente en su última carta: "...me abandonaron todos los que están en Asia" (2 Timoteo 1:15). El oficio secular de Juan era remendar las redes, y Pedro era el que echaba la red y recogía muchos pescados. El Señor le dice a Juan: T e vas para Asia. ¿Qué relación e importancia tiene todo esto? En los primeros capítulos del libro de los Hechos vemos a Pedro por todas partes recogiendo multitudes. Necesitamos no sólo un pescador, sino también un constructor de tiendas. Pablo construye tiendas y carpas; sabía cómo se construían. En los doce primeros capítulos del libro de los Hechos, es Pedro quien aparece en todo ese primer período de la Iglesia. Pedro está haciendo una parte del Señor, ya que ninguno hace todo el trabajo, sino sólo su parte, así como Pablo hace su parte, y asimismo Juan la que le corresponde. Lo que edifica es el crecimiento de Dios, y el que planta y el que riega son una misma cosa, dice Pablo . ¿Qué hizo el apóstol Pablo? Hizo su parte, edificó. A ninguno de los otros apóstoles se le oye hablar tanto del Cuerpo de Cristo y la edificación de la casa de Dios como a Pablo. Era el que tenía más visión en cuanto a edificar el Cuerpo de Cristo. Pedro era el que tenía las llaves y las redes para abrir puertas y para recoger multitudes. Ahora los de Asia abandonan a Pablo y él se muere. Pero Dios tenía preparado a un remendador.
Mientras se pesca se rompen las redes, y cuando el equipo salía a pescar, Juan se quedaba en su oficio, remendando las redes, y así lo encontró el Señor el día en que lo llamó. Y es justamente Juan el encargado de remendar cuando Pablo abandone Asia y se muera; Juan estuvo en Asia. Los últimos escritos de la Biblia, los que completan, los que corrigen, los que más hablan del amor y de distinguir el Espíritu de verdad y del anticristo, de la bestia y todas esas cosas, son de Juan. Juan es quien termina la revelación proposicional. De eso no sólo se encarga Juan, pero él es quien termina los escritos bíblicos. El evangelio de Juan es el que completa los otros evangelios. Las epístolas de Juan son las últimas, y el Apocalipsis es el que termina toda la Biblia. Tengamos en cuanta que el Señor es el Dios que no deja ninguna cosa a medias; El termina Su obra. Dice en 1 Juan 2:24: "Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre".

Significa que el depósito que se recibió al principio, tiene la capacidad de colocarnos en el Hijo y en el Padre. Para eso fue dada la revelación, para colocarnos en el Hijo y en el Padre. Eso es lo que puede producir el depósito de Dios, colocarnos en Cristo y darnos entrada al Padre. No es cualquier cosa el depósito de Dios, pues es para poner al Hijo y al Padre en nosotros y viceversa. Tenemos el caso de la iglesia en la localidad de Efeso. A ellos les habla Juan en Apocalipsis 2:5: "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido". ¿Qué significa esto? Que ellos, la iglesia de Efeso, al principio tenían un nivel. A la iglesia al principio se le había dado un gran nivel espiritual, pero habían empezado a decaer, a descansar, y habían dejado el primer amor y en consecuencia habían perdido el poder espiritual. Por el tiempo en que el apóstol Pablo escribió la epístola a los Efesios, se trasluce por esta carta un tremendo nivel espiritual y de gran revelación en la iglesia de Efeso. En la primera epístola a los Efesios, es donde Pablo habla lo más profundo del propósito de Dios, de la edificación del Cuerpo de Cristo, lo cual no se puede comprender si no se vive un nivel espiritual asimismo profundo. En esta carta es donde se habla del misterio de Cristo, como el Cuerpo de Cristo; donde se habla de que la plenitud de los santos sería llena de la plenitud de Dios. Es una epístola muy grande y muy profunda. Pero al leer esta otra epístola a los efesios, la de Juan revelada por Cristo en Apocalipsis, 28 años después, algo ha sucedido. ¿Qué ocurrió entonces en la iglesia de Efeso? Analicemos un poco. Pablo murió en el año 64, y lo más tarde que podemos datar la epístola de Pablo a los Efesios es el año 64. Por otra parte, Juan estuvo preso en la isla de Patmos en el año 86; eso significa que mínimo hay 22 años de diferencia entre la epístola a los Efesios de Pablo y la epístola a los efesios por Juan. Entonces ¿qué pudo haber ocurrido en esos 22 años para que apareciera esa amonestación del Señor a través de Juan de que si no se arrepentían y volvían a las primeras obras, el Señor les quitaría el candelero de su lugar?
En la primera epístola de Pablo a Timoteo encontramos la clave de lo que sucedió en Efeso en por lo menos esos 22 años. Cabe anotar que Efeso hoy en día es una ciudad musulmana, ubicada en Turquía. ¿Por qué no es cristiana? El apóstol Pablo, que está llegando al fin de su vida, explica el por qué de este embrollo; le dice a Timoteo en la primera epístola 1:3-4:
"3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y genealo¬gías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora".

¿Qué era lo que había empezado a suceder en Efeso? Algunos se apartaron de la vertiente del Espíritu de Dios. Se apartaron del depósito de Dios; se apartaron de la edificación de Dios, que en el original significa economía, por lo cual se apartaron de la economía de Dios. Se distrajeron con heterodiscalías, palabra griega que aquí se traduce en diferentes doctrinas. No se mantuvieron en el depósito de Dios, en la fe que una vez fue dada a los santos; es decir, lo que habían oído al principio, sino que algunos empezaron con novedades que no eran la fe, y se distrajeron. Pusieron atención a fábulas, ya que esa era la trampa del diablo. El diablo utiliza la táctica de los que siembran tabaco, y el Señor, como el labrador, utiliza la táctica de los que siembran tomate. Los que siembran tabaco plantan la matica, y la fuerza de la planta del tabaco va en el cogollo de arriba. Mientras ese cogollo esté, el tabaco tira para arriba; pero mientras más crece la planta, más chiquitas son las hojas, porque toda la energía se va en el cogollo. En consecuencia, los que siembran tabaco le decapitan el cogollo, impidiendo que la savia siga por donde tenía que seguir, sino que se va por las ramas, y se engendran las hojas tomando gran tamaño. Eso es lo que hace el diablo; quiere que perdamos de vista la visión y el objetivo de Dios, nos olvidemos del plan divino. ¿Cómo lo hace? El diablo nos va a poner distracciones a diestra y a siniestra en todo tiempo, de doctrina y de moda, para que nos desviemos a la derecha o a la izquierda, para que no cumplamos con la misión exacta de Dios a la Iglesia.

La táctica del Señor es otra. Dice el Señor en Juan 15:1-2: "1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto". En cambio el diablo nos quiere distraer de lo esencial, de la vertiente principal, de lo que es el Señor mismo y el objetivo de Dios y Su plan divino. El diablo nos quiere enredar en multitud de cosas, y busca permanentemente que perdamos el tiempo, que invirtamos energía y fuerzas en lo que no produce para Dios. ¡Cuidado con esto!. El Señor hace otra cosa. Los que plantan tomate, cuando la plantica llega a cierto nivel, se enteran de cuáles son las ramitas donde van a brotar los tomates y cuáles ramitas no van a producir el fruto. Entonces los agricultores sin miramiento alguno (porque a veces los miramientos son las trampas del diablo) agarran esas lindas ramitas que no tienen señal de dar fruto y las cortan para que la savia no se distraiga en lo que no va a dar fruto, sino que se concentre en aquellas ramas donde sí van a salir los tomates. De esa forma, toda la savia se va por donde tiene que ser, por el centro mismo de la plantita, y los tomates crecen. Tú vas al campo y ves cuando va a dar cacao; los campesinos están debajo de las plantas agarrando todos los cogollitos, de lo contrario va a tener muchas hojas y poco o ningún cacao. Así es como hace Dios. Dios nos poda donde tiene que podar, para concentrar todo nuestro esfuerzo en lo esencial, en lo prioritario, en lo clave, en lo que realmente acarrea la edificación de Dios, en vez de acarrear disputas. El diablo es muy hábil para meternos en disputas; él coge nuestra herida, nos rasca y nos hace hablar y enredar la pita, y a la postre resultamos metidos en líos y problemas porque no podamos a tiempo.
Debemos siempre tener la constante de que hay un depósito de Dios y un objetivo de Dios, y la Iglesia debe estar conectada al depósito de Dios, trabajando en el objetivo de Dios y vigilando para no dejarse distraer. No prestar atención a fábulas y genealo¬gías interminables. Eso es lo que dice Pablo a los efesios en Efesios 4:12b-16:
"12...la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluc¬tuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor".

Cuando éramos niños nos gustaban las modas y toda doctrina que apareciera; pero ahora no, porque la doctrina de Dios es el buen depósito, inquebrantable e inmodificable, pues es la verdad eterna en Cristo Jesús. A veces reclamamos que nos acepten en el amor de Dios, pero Pablo dice debemos seguir primero la verdad en amor. Todo tiene que ser desmenuzado por el ojo divino de la verdad en Cristo. ¿Qué fue lo que pasó en Efeso? Que se enreda¬ron en distracciones, en cosas intranscendentes que acarrearon disputas y abandonaron la edificación de Dios; y por eso es que no hay candelero en Efeso. Y al desaparecer el candelero de Dios, la iglesia local, se termina en otras cosas bien distintas a lo que es el plan de Dios, lo que debió ser para Cristo. Se apagó el candelero y se perdió en el mundo. ¡Qué trágica tristeza! Por no guardar el buen depósito de Dios celosamente como Dios quiere.
Las siete epístolas que aparecen en Apocalipsis capítulos 2 y 3 van dirigidas primeramente a iglesias históricas que existieron desde el primer siglo de la era cristiana. En ese tiempo existía la iglesia de Sardis, la de Efeso y demás. El Señor vio condiciones reales históricas en ese tiempo y envió una carta para enfrentar esas condiciones históricas en aquella época. Pero aquellas condiciones le sirvieron al Señor para amonestar no solamente a esa iglesia, sino a todas las iglesias, para que mediante los princi¬pios con los cuales El trató "eso" en aquella ocasión, sea igualmente tratado siempre eso mismo. El capítulo 3 de Apocalipsis comienza con el mensaje a Sardis, diciendo: "Escribe al ángel de la iglesia en Sardis", pero al final (v. 6) dice: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias"; no sólo a la Sardis de ayer, sino a la de cada localidad hoy. También dice la Palabra que esta es una profecía, de tal manera que aquellas condiciones que se dieron históricamente en Efeso, Esmirna, Pérgamo, etc., prevalecerían en determinado tiempo de la Iglesia. No olvidemos que en la Biblia hay profecía de Israel, igualmente profecía de los gentiles, profecía de Gog y Magog, de la bestia, pero también hay profecía de la Iglesia. Y esta Palabra dice desde el principio que es una profecía, de manera que también proféticamente se dan advertencias para períodos históricos de la Iglesia con estas siete cartas, lo cual es cierto.

La Iglesia ha pasado por un período apostólico el cual se fue desgastando en Efeso; luego por un período de persecuciones, de amargura (Esmirna), luego por un período de casamiento con el estado en el tiempo de Constantino, y así "completamente casado" es lo que significa Pérgamo. Después sobrevino el período medioe¬val de absolutismo papal, y eso es lo que significa Tiatira, la mujer dominante en sacrificio continuo; pero después de ese período, llega Sardis, que significa "los escapados". Mas el Señor luego restaura la comunión del Cuerpo de Cristo, y eso es precisamente lo que quiere decir Filadelfia, el amor de los hermanos. Filadelfia y Esmirna son las únicas iglesias que el Señor no reprende. En Filadelfia lo que el Señor vio le gustó y la alabó.
Filadelfia no era denominación, era una ciudad, y el Cuerpo de Cristo estaba en la ciudad; y le gustó al Señor, porque Filadelfia había guardado Su nombre y Su Palabra, y además tenían amor fraternal, y por eso le abrió una puerta para que nadie la cierre. Donde el Señor quiere edificar, el diablo quiere destruir. Pero, qué curioso; en el período de Efeso, que es cuando el Señor dio el inicio de lo grande y profundo, apareció ese gusanito destructor para quitar el candelero. Más tarde, en el período de Sardis, ocurre lo mismo, cuando empezó la Reforma, y Dios comenzó a restaurar las cosas que se habían perdido en los llamados siglos oscuros, apareció de nuevo el gusanito destructor. Observemos que después de Efeso viene Esmirna, y en Esmirna es donde se habla de la sinagoga de Satanás; y después de Sardis viene Filadelfia (la que el Señor había alabado anteriormente), y es justo en Filadelfia que se habla de nuevo de la sinagoga de Satanás. Hay un principio del diablo que no podemos olvidar: Allí donde el Señor quiere edificar, el diablo quiere destruir. Se trata de la enemistad que el Señor profetizó, entre la simiente de la mujer, que es Cristo, y la simiente de la serpiente, que es el diablo (Génesis 3:15). El Señor advierte a la Iglesia los peligros del futuro, y observemos que tanto a Efeso como a Sardis, el Señor advierte de ese fenómeno. A Sardis le advierte en Apocalipsis 3:2-3:
"Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti".

Aquí vemos que lo que el Señor dio había empezado a morir. No como Samuel, que no dejó caer a tierra ninguna de las Palabras de Dios. Dios sigue enfatizando a la Iglesia que afirme las otras cosas que están para morir, y le está diciendo a la Iglesia que se puede llevar una gran sorpresa. Debemos tomar conciencia de que existe un depósito, y que nosotros, la Iglesia, somos responsa¬bles de recibirlo, de retenerlo y de transmitirlo con fidelidad; sin hollarlo, sin enturbiarlo, sin matarlo, sino siguiendo en el Hijo y en el Padre, para que otros puedan entrar y estar en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo.

El panorama bíblico y el depósito de Dios
1. El llamado de Abraham. Se puede hacer la conexión de otros pasajes bíblicos con los anteriores, que nos muestran la importancia de que la Iglesia esté siempre muy bien conectada con el depósito de Dios, ubicando cada pasaje en el libro, y cada libro en su contexto histórico, y aquel contexto histórico en el plan global de Dios. Desde los primeros libros y a lo largo de toda la Biblia, Dios está realizando siempre una invitación. Cuando el Señor llamó a Abraham, lo llamó a una tierra que él no conocía, y le dice: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré" . Vemos que Abraham anduvo como peregrino buscando la "ciudad" que tiene fundamento, la ciudad de Dios. La ciudad de Dios es la edificación de Dios, es la economía de Dios. El Señor está realizando desde el principio un trabajo que ha de culminar en la ciudad de Dios. Isaac recibió el encargo de quedarse allá en su tierra, no moverse de allí, porque allí en Canaán, a este lugar y a esta tierra, era a donde había llamado a Abraham.

2. Dios trata con Jacob. En cambio Jacob, con su tempera¬mento y su actitud engañosa ante su padre Isaac, quería salir de Canaán, donde el Señor iba a llevar adelante sus planes. Y es así como se fue yendo a la tierra de donde Dios había sacado a Abraham, como volviendo atrás, huyendo. Y cuando se estaba yendo, cansado del camino, fue y se recostó en una piedra, y allí durmiendo se le apareció el Señor. ¡Maravilloso! Vio como especie de una escalera que subía al cielo y descendía a ese lugar. Y el Señor le habló y le dijo: "He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho" , como quien dice, cuando te vayas voy a ir contigo, voy a encon¬trarte, pero no para seguirte revisando; te voy a volver a traer a este lugar, y no te dejaré hasta que haya hecho contigo lo que te he dicho.
Y efectivamente se fue Jacob, y le empezaron a suceder las cosas que él le había hecho a otros. Había engañado a Esaú y a Isaac, y a él lo engañó Labán; siete años trabajando por Raquel, y le dieron primero a su hermana Lea, queriendo él en su corazón a Raquel. Treinta veces le cambiaron el salario; y como el que la hace la paga, todo lo que consiguió con su truco de las varas que mancharon las ovejas, luego lo tuvo que poner en las manos de su hermano Esaú para salvar la vida. Y volvió de nuevo camino a su tierra, cojo, a donde Dios le mostró y lo que él entendió cuando se despertó, por el nombre que le dio a aquel lugar: Beth-el. Con esa extraordinaria experiencia con Dios, Jacob en ese lugar no siente otra cosa que "esto es la casa de Dios y puerta del cielo". Ese motivo de la casa de Dios aparece en toda la Biblia, desde Jacob. ¿Qué hizo Jacob? Tomó una piedra, aquella misma piedra en que se recostó, allí donde descendía la escalera de Dios, como quien dice, el estrado de los pies del Señor. ¡Qué gloria para un mortal! Tomó esa piedra y la ungió con aceite; allí hizo el primer símbolo de lo que sería el trabajo de Dios a lo largo de los años. El motivo de la edificación de la casa de Dios y de la ciudad de Dios, del Reino de Dios, de la economía de Dios, se repite a lo largo de toda la Palabra, y es una línea, una corriente que recorre toda la Biblia, hasta llegar a Apocalipsis capítulo 21. Y vemos la ciudad de Dios, la Santa Jerusalén, la Nueva, teniendo la gloria de Dios, ya culminado todo el trabajo.

3. Moisés edifica el Santuario en el desierto. Pero al estudiar la Biblia, todo el proceso histórico es el trabajo de Dios para esa habitación. Por eso es que el Señor lo tipifica constante¬mente en la Biblia, así como vimos en Génesis, el Señor consi¬guiendo el terreno para poner su pie, pues El no podía poner Su pie en la tierra, porque todo estaba lleno de desastre, hasta que el corazón de Abraham le abrió una pistica, y el Señor empezó a poner Sus pies en el corazón de Abraham, de Isaac y de Jacob. Luego se fue abriendo, digamos, cancha, en el pueblo de Israel, y fue cuando le dijo a Moisés: Ustedes me van a edificar un santua¬rio. Y ahí está el libro del Éxodo, la edificación del Tabernáculo con todos sus detalles. Cuando ya estuvo construido, un solo Taber¬náculo, un santuario único para Dios, la casa única de Dios, la gloria de Dios lo llenó, y la gloria de Dios dirigía al pueblo de Dios. Luego, en el libro de Levítico, es organizado el ministerio en forma coordinada al rededor de un solo Tabernáculo, del Santuario único. En Génesis, Dios prepara el terreno; en Éxodo, edifica el Taber¬náculo; en Levítico, coordina el ministerio de la casa de Dios, que así se le llamaba; coordinados todos los siervos en una sola casa. Luego que el ministerio está coordinado alrededor de una sola casa, entonces en el libro de Números, Dios ordena al pueblo, lo censa y lo distribuye por campamentos, alrededor de la única casa. En Deuteronomio se recapitula la ley, se prepara para poseer la tierra con ese ejército de Dios, y establecer en la tierra el Reino de Dios. En el libro de Josué, con el ejército de Dios, siguiendo al Arca de Dios, van tomando ciudad tras ciudad a fin de poseer y ocupar la tierra para el pueblo de Dios. Una vez establecidos vinieron los Jueces, pues el pueblo en ocasiones se apartaba de los caminos de Dios, y cada uno hacía lo que bien le parecía.

4. Salomón edifica el Templo en Jerusalén. Todo se va preparando para la etapa de la casa de Dios que sale del corazón de David: La preciosa Iglesia de Cristo. Todavía no estaba la casa de Dios edificada; pero en Su economía, Dios toma a un hombre conforme a Su corazón, pues continúa el motivo de Dios, edificar casa para Dios, y ese hombre es David. ¿Qué es lo que hace David? Lo que nos dicen los libros de Samuel, Reyes, Crónicas: preparar los materiales para la casa de Dios; coordinar el trabajo para la edificación de la casa. Y Salomón, ¿qué hace? Edificar la casa de Dios, como una figura del Hijo de Dios, que es Cristo. Por eso en Crónicas se registran esas palabras de Dios a David: "Tu hijo me edificará casa" . Es lo que está en el corazón de Dios, puesto en el corazón de David. ¡Qué precioso es este sentimiento divino trasladado al corazón de un hombre! Dios siempre ha querido una casa para depositar Su plenitud, Su gloria, y reinar desde allí con ella. Esa casa en el Nuevo Testamento es la gloriosa Iglesia de Cristo, la cual en el Antiguo Testamento se estaba tipificando. Salomón edificó la casa de Dios y fue el tiempo de oro, la edad de oro del reino de Israel.
5. División del reino. Las idolatrías provocan división y ruinas; las idolatrías de Salomón provocaron división en el pueblo de Dios. Israel experimentó los primeros brotes de división, y lo más triste, el santuario único dejó de ser precisamente el único lugar donde todos trabajaban coordinados, sino que cada uno edificaba su lugar alto debajo de cualquier árbol para adorar dioses ajenos, y en el pueblo de Dios hicieron lo malo, y no quitaron los lugares altos. Dios se enoja. Se repite constantemente Su enojo. Es una queja constante del Espíritu Santo cuando leemos ese período de la monarquía dividida; el Espíritu Santo quejándose de la división y de la idolatría, porque El tenía un propósito; y llega un momento en que aquel mal rebosa, y el Señor dice: Ah, ya no quieren mi casa, la han mancillado como las demás naciones. Qué tristeza. ¿Acaso están pidiendo el cautiverio de Babilonia? ¿Les gusta? Muy bien, dice el Señor, setenta años en Babilonia.
6. El cautiverio en Babilonia. En Babilonia los hebreos perdieron lo que tenían en Jerusalén, y también el candelero fue llevado cautivo; la casa de Dios fue destruida y pueblo quedó en cautividad, todo en ruinas. Babilonia, el cautiverio, dura corrección para el hombre. Pero se cumplió el tiempo, los setenta años en Babilonia, pues Dios no termina en Babilonia, Dios va a terminar en la Nueva Jerusalén, la celestial. Ese es el objetivo de Dios, no en Babilonia. Babilonia, o sea el cautiverio, solamente cumple un propósito temporal de corrección, pero no es el fin. En Babilonia pudieron aprender lo que era el cautiverio. En el Nuevo Testamen¬to también se habla de una misteriosa Babilonia, porque también existe el cautiverio. Ojalá que tú no caigas en él.

7. Regreso a Jerusalén. Restauración del Templo. El llamado del Señor es a dejar el cautiverio y volver a Jerusalén a edificar el altar. Entonces el Espíritu de Dios empezó a despertar el espíritu de algunos de Sus "hijos" que estaban en Babilonia; como a Zorobabel, a Josué, hijo de Josadac y un remanente del resto del pueblo, para que salieran de Babilonia y regresaran de nuevo a Jerusalén; como Dios quería, al lugar del principio, al Santuario único, al Reino de Jehová. Y ellos comenzaron a regresar y a edificar, primero el Altar. En el libro de Esdras, lo primero que se restaura es el Altar. No puede restaurarse la casa de Dios si no se restaura primero el Altar; porque lo que no nos deja edificar la casa es lo que no ponemos en el Altar de Dios; por eso necesitamos venir al Altar de Dios y renunciar a todo lo que no es de Dios, para que Dios pueda realizar lo de El en nosotros. Después de construi¬do el Altar de Dios, se ponen los fundamentos de la casa. Se empezó a construir, y ¡vaya escombros que había! Dice el libro de Esdras que en medio de las fuerzas agotadas se levantaba el muro de los mismos escombros. Y era necesario, porque el objetivo es la línea de Dios, y no otro, y Dios quiere culminar con una casa llena de gloria y plenitud. Había que satisfacer de nuevo el corazón de Dios, y así como estaban las cosas en Jerusalén y en el corazón del pueblo de Dios, aquello no satisfacía el corazón de Dios; y les habló a través de los profetas Hageo y Zacarías. En cuanto aparece el contexto histórico de Zacarías y de Hageo, comienza la restaura¬ción de la casa de Dios en la ciudad de Dios. La restauración es el mensaje de esos cuatro libros, Esdras, Nehemías, Hageo y Zacarías, porque allí están los principios de restauración de la casa de Dios; allí están las señales que Dios da; las directrices para distinguir los peligros y el método, la forma de Dios, el objetivo de Dios de recuperar la casa. Se recupera también la ciudad. Primero se restauró la casa, luego se restauró la ciudad. El asunto era difícil. Cuando la casa está destruida, igualmente lo está la ciudad.

Nehemías quería ir a Jerusalén, y salió de la casa, y recorrién¬dola, muy triste, dijo: ¡Cómo está mi Jerusalén! Está hecha un desastre. No había ni parecido con lo que era al principio. Nehe¬mías iba a ver la puerta de las aguas; asimismo quería ver la puerta de las ovejas y la puerta del pescado, la puerta de las torres, y así todas las puertas de Jerusalén. Donde estaba la puerta de las aguas había un montón de malezas, y no había manera de llegar a las aguas para saciar la sed. Lo curioso es que al muladar se puede llegar muy fácil, demasiado fácil. Antes había habido un muro que separaba el basurero de la ciudad; pero ya el muro no existía, de manera que era fácil parar en el muladar, y difícil ir a las aguas. Le tocó a Nehemías ponerse a limpiar esto, y a reedificar aquello, y a ordenar al pueblo con la autoridad de Dios. Cada uno edificaba una parte de la ciudad; había coordinación y orden. No un laberinto cualquiera, porque se trataba de la casa de Dios, y la ciudad de Dios. Así como en Levítico, Dios coordinó los siervos para la casa de Dios, también Nehemías coordinó los siervos de Dios para la ciudad de Dios. En ese contexto es que hablan los profetas Hageo y Zacarías. Cuarenta y nueve años duró la recuperación, y fueron los mismos que se emplearon en la reconstrucción de la casa de Dios. A veces llegaban hasta la mitad, pero era tan difícil, había tanta ruina y tanta resistencia, que parecía que se cansaban. Pero cuando esto sucedía, Dios no se cansaba, y le decía a Hageo, diles:
"4¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? 5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. 9Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa" (Hageo 1:4-9).
Con estas y otras palabras les habló Hageo de parte de Dios, instándoles a que trajeran los materiales para la reedificación de la casa de Dios, pues si el pueblo seguía en lo suyo propio, y la casa de Dios abandonada, esa actitud causaba sus males, que recibieran el jornal en saco roto, que fuesen por cincuenta y sólo recogieran veinte, pues no encontraban el fruto en el campo, porque cada uno está en lo suyo propio, mientras descuida lo de Dios.


La visión del candelero y el depósito de Dios
Zacarías también les habló. Este es uno de los profetas mesiáni¬cos; otro gran profeta mesiánico es Isaías. En el libro de Zacarías hay muchas profecías del Mesías. ¿Cómo puede haber restauración sin el Mesías? El libro de Zacarías es un libro de restauración, junto con los de Hageo, Esdras y Nehemías; y en ellos están los princi¬pios de la recuperación de la casa de Dios y de la ciudad de Dios. ¿Qué hacía Dios por medio de estos dos profetas? Animar a la edificación; animarlos de nuevo, para que estuviesen listos y siguiesen edificando hasta que Dios pusiese Su gloria en Su casa y en Su Reino. En ese contexto fue que habló Zacarías, por voluntad de Dios. ¿Qué ve Zacarías con respecto a la visión de Dios? ¿Qué hace Zacarías? Ve la visión de Dios, pues sin visión no se puede edificar. Es imposible edificar sin ver qué es lo que se va a edificar. Hay que tener visión del objetivo de Dios; saber para dónde vamos; y para eso necesitamos que Dios mismo nos abra los ojos. Eso fue lo que hizo Dios con Zacarías.
"1Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. 2Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él" (Zac. 4:1-2).

Zacarías se había dormido, como nos ocurre muchas veces a nosotros. Era necesario mostrar la visión para poder edificar y ayudarse. Si uno no tiene visión está perdido porque sin visión el pueblo perece. Es necesario saber qué es lo que Dios quiere, hacia dónde vamos, saber qué es lo que se está haciendo. Pero si no se tiene visión, pues se hace lo que venga. Si el viento sopla para la izquierda, pues vamos a la izquierda; si de pronto sopla a la derecha, vamos para la derecha; pero si hay la visión de la edificación, no somos "niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina" , sino que sabemos que la medida plena de la plenitud de Cristo debe ser edificada en el Cuerpo de Cristo con todos los santos. Dios nos quiere dar la visión, pero no queremos mirarla. Sabemos hacia dónde vamos por la misericordia y gracia de Dios. Es importante mirar. A veces no queremos mirar. Dios nos quiere dar visión pero no queremos mirar.
"3Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda".
Dios le mostró a Zacarías el candelabro con el depósito. El candelabro no puede alumbrar si no está conectado con el depósito. Cuando encontramos una figura en la Biblia, tenemos que seguir esa figura desde su primera mención hasta la última, para poder entender a qué se está refiriendo Dios. Cuando el candelabro aparece por primera vez, su hechura y sus detalles tiene que ser de cierto material y de una sola pieza; pero tiene varios brazos, y cada brazo no es distinto al candelero. El candelero es uno solo y esas ramas se unen entre sí en la caña central por manzanas de oro, porque el manzano representa a Cristo. "Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes; bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar" (Cnt. 2:3).
En Éxodo 25 está la orden de Dios de edificarle un candelero, según el método de Dios y el modelo de Dios; y no podemos edificar el candelero conforme a lo que a mí me parezca. Debe ser, como Dios le dice a Moisés: Haz el candelero conforme al modelo que te fue mostrado en el monte . Luego ese candelero aparece colocado en el Santuario único. Más tarde, en los libros de Reyes y Crónicas, el candelero aparece multiplicado, y al ser destruido el templo de Jerusalén, aparece ese candelero cautivado por allá en Babilonia. Jeremías dice que Nabucodonosor se lo llevó para Babilonia, junto con los vasos y utensilios del ministerio; pero el lugar de los vasos y el candelero no es Babilonia; es el Santuario único, en la casa de Dios, y en la ciudad de Dios. La casa de Dios es el Cuerpo de Cristo. Ese es el lugar legítimo. ¿Cuántos vasos están todavía en "lugares altos" y en medio de santuarios extraños?

En el libro de Mateo vuelve a aparecer el candelero. "Ni se enciende una luz y se pone debajo de almud , sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa" (Mateo 5:15). En Hebreos vuelve a hablarnos del candelero, lo mismo que Apocalipsis; y sabenos lo que es el candelero, el misterio de los siete candeleros, las siete iglesias. El candelero es el testimonio de Cristo en la Iglesia. El candelero es la Iglesia. Es Cristo en la Iglesia; por eso es de oro puro. Notemos un detalle: la luz tiene que ser completa. Por eso eran siete lámparas, y dice que el Señor tiene las siete estrellas, y se mueve en medio de los siete candeleros. El número siete es el número de la plenitud: siete sellos, siete trompetas, siete copas, siete truenos. Dios completa su obra en siete días y la luz del candelero debe ser siete. Así hablamos de la suma de la Palabra. El apóstol Pablo decía: "No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios" . El candelero es la Iglesia. La luz del Cristo por el Espíritu tiene que ser plena en la Iglesia. A veces hay un brazo del candelero que está un poquito a la izquierda, pero gracias a Dios que es equilibrado por los que están un poquito a la derecha, y a la vez se encuentran en la caña central que representa a Cristo. El candelero tiene que ser una sola pieza. No hay iglesias de derecha, ni iglesias de izquierda; solamente está la Iglesia del Señor Jesús. En Efeso, en Esmirna, en Pérgamo, Laodicea, en Cáqueza o Chipaque, la iglesia con brazos ejerciendo equilibrio y su aporte íntegro.
Notemos el detalle en Zacarías 4. Allí dice que había siete tubos para sendas lámparas; es decir, que el candelero no puede alumbrar si no está conectado por medio de los tubos al depósito de Dios. Un candelero que no alumbra, ya no sirve para nada. La Iglesia recibió un depósito y sólo la conexión con el depósito hace que la Iglesia alumbre. Debido a eso, el Señor le dijo a la Iglesia en Efeso:
"Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepenti¬do" (Ap. 2:5).

Un candelero que no alumbra, que estorba, todo oxidado, como la sal cuando es insípida, ya no sirve para nada. Es el hazmerreir de los hombres; tiene nombre de que vive pero está muerto. Es necesario, pues, que el pleno candelero sea una sola pieza, todo de oro, con luz plena, y se alimente del depósito. Dice Zacarías más adelante que por esos tubos venía aceite como de oro.
"11Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelero y a su izquierda? 12Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?" (Zac. 4:11-12).
El Antiguo Testamento, dándole vida al depósito de Dios, para que la Iglesia, o sea, el candelero de Dios, alumbre con plena luz de Dios a la ciudad. El candelero no se pone debajo, sino encima para que alumbre a los que están en casa. El candelero es la Iglesia, pero aquí la casa es el mundo. Es para que alumbre al mundo, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo. La Iglesia tiene que ser la economía de Dios, el Reino de Dios vivido en la tierra a los ojos del mundo. Esta es la edificación que el Señor está haciendo. Su vida, Su luz, Su Espíritu para producir la economía de Dios, conforme a Su modelo, conforme al Reino y la constitución de Dios, que está en Su Libro. El Nuevo Testamento es la constitución del Reino de Dios.
Si el depósito no alimenta al candelero, no alumbra; de ahí la importancia del depósito. Es muy importante el estar conectado con la provisión de Dios para que el candelero alumbre. Cuando Zacarías miró esa visión que le fue mostrada, ¿cuál fue la visión? el candelero y el depósito, él no miró un depósito parcial, no, sino todo el depósito, para mantener alumbrando el candelero. Eso es precisamente lo que Dios quiere; y eso era lo que se necesitaba ver en tiempos de restauración. Zacarías como que todavía no entendía.

"4Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío? 5Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. 6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos".
Da a entender que Zacarías le preguntaba: ¿Qué es un candele¬ro? ¿Qué es un depósito? Y entonces es cuando viene la explica¬ción de Dios por el ángel, pues Zacarías no sabía que ese era un candelero con un depósito. Zorobabel significa "libertado de Babel", queriéndonos decir que Dios movió Su Espíritu, y despertó el espíritu de Zorobabel, de Josué y del resto del pueblo para que salieran de Babilonia y edificaran la casa de Dios. Quiera Dios que ese mismo Espíritu esté haciendo lo mismo con nosotros. El fluir de Dios es para la edificación de Dios. Cuando el Espíritu de Dios fluye, es para producir la casa de Dios; la fe, pistis (πίστις); la profundidad de los planes de Dios.
"7¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. 8Vino palabra de Jehová a mí, diciendo: 9Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros".

A veces vemos el monte muy grande, y nosotros tan pequeños, tan débiles; sin embargo Dios quitará todo obstáculo, todo monte por más grande que sea, porque es Dios el que quiere construir la casa. Dice, pues el Señor que Zorobabel sacará la primera piedra, pues en las edificaciones es donde se usan las piedras. Esa primera piedra es la piedra de la casa de Jehová, pues era en el tiempo de la restauración de la casa; y era justamente con ese contexto histórico, en que esta profecía era de Dios. Animaba así a Zoroba¬bel a reedificar la casa de Dios. Esto es igualmente para nosotros hoy; porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza, tengamos la fe pistis. En la primera epístola a los Corintios dice que "estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1 Co. 10:11). Los acontecimientos históricos de Israel son para mostrar los principios de trabajo de Dios, porque el Antiguo Testamento es la figura de las cosas celestiales mismas. Ayer era una cosa física; hoy es la casa espiritual. Dice: "...vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Pe. 2:5). Dice en Zacarías que Zorobabel sacará la primera piedra con aclamaciones de gracia. Es por el Espíritu y por gracia; no por mérito de ninguno, sino por gracia a ella.
"10Porque los que menospreciaron el día de las pequeñe¬ces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zoroba¬bel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra".
El Señor sabe que se empieza por lo pequeño. El Reino de Dios es como una semillita de mostaza, que es la más pequeña de todas las semillas, pero llega a ser la mayor de las hortalizas, un árbol . Es maravilloso, una hortaliza en forma de árbol, pero es muy pequeña al principio. No importa que sea pequeñita; lo más importante es la verdad, que es el Espíritu de Dios, el plan de Dios. No importa que no veamos cosas grandes ahora. Cuando tú tienes la visión, no están viendo el edificio todavía, pero ya te lo imagi¬nas. En esta parte va a quedar el salón, acá el bautisterio, etcétera. Esos siete ojos de Dios, en el Nuevo Testamento son también los ojos del Cordero. El Cordero que tiene siete ojos y siete cuernos; porque la bestia tiene sus cuernos y su poder, pero el Señor tiene el Suyo y es superior. En Zacarías 3:9 nos lo confirma: "Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día".
Cuando el Señor termine de edificar Su Iglesia, puede comenzar el milenio; porque para el Señor, mil años son como un día. El Señor quitará de la tierra el pecado en un día, cuando la casa de Dios termine de ser edificada. Ahora estamos en la edificación de la casa de Dios, para que la Iglesia alumbre, para que igualmente el candelero sea forjado con plena luz, y tiene que estar conectado al depósito de Dios. Son siete tubos de oro, una sola condición.

EL DEPÓSITO Y EL MINISTERIO

EL DEPÓSITO Y EL MINISTERIO


El depósito y la Palabra de Dios
Dios se revela en Jesucristo y opera entre nosotros a través del Espíritu Santo. Dios entregó el depósito de Dios al ministerio y la principal responsabilidad dentro de1 ministerio la tiene el apostola¬do. La función del apostolado es la obra, y entre los diferentes ministerios de la obra, el que estamos realizando es la escuela de la obra; y el propósito de ésta es trabajar con las iglesias locales, para producir sobre la tierra la economía divina.
Todo se origina en Dios; las ideas de Dios caen sobre la tierra, donde Dios se revela específicamente a través de Jesucristo, y opera específicamente a. través del Espíritu Santo. Dios el Padre con el Hijo y en el Espíritu Santo entregan el depósito de Dios al ministerio.
En el ministerio, el apostolado es el que tiene la primera responsabilidad, que es la obra, y la escuela de la obra es la que tiene que trabajar con las iglesias locales, levantándolas donde no las hay o mejorando las que hay, corrigiéndolas. El trabajo de la iglesia local es establecer la economía divina.
Economía viene de las palabras griegas oiko y nomos, que significa la ley de la casa, administración de la casa de Dios. Es el trabajo que Dios está realizando en general, que es el estableci¬miento de todo un reino, el Reino de Dios, y se llama la economía divina. Los versículos claves que nos ayudan a tomar conciencia de ese depósito se mencionan en el capítulo anterior, como Hechos 20:27 y Ezequiel 34:17-19.

Ezequiel 34:17-19, nos da conciencia de la responsabilidad qte tenemos aun siendo ovejas, sin ser obreros; es decir, es una responsabilidad de todos los que pertenecemos al Señor. Todos debemos dejar pastos suculentos, tal como los encontramos, para las ovejas que vienen detrás, y no enturbiarles el agua, sino dejar las aguas claras para los que vienen detrás.
A veces recibimos algo del Señor, lo profesamos, y cuando lo compartimos a otros deja de ser lo que era, y es que la calidad se distorsiona por nuestros intereses y pecados.
2 Corintios 4:2 dice que debemos tener conciencia de nuestra labor. La astucia hace que agreguemos cosas a lo de Dios según nuestra voluntad o deseo, según lo que nos conviene o nos guste o disguste, y le ponemos a la palabra de Dios lo que nosotros somos. Y lo que vimos en Ezequiel, es que lo que recibimos, debemos trasmitirlo igual. 2 Timoteo 2:1-2.
Salmo 119:160: "La suma de tu palabra es verdad". La suma es toda la palabra integrada en un todo coherente. Tomar la Palabra en partes pero integrada en un todo global; recibir el depósito integral del Señor.
"No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).
Recordar que una cadena es tan fuerte como el eslabón más débil y por eso debemos dejarnos fortalecer por el Señor en lo que somos más débiles. Al leer los otros versículos de Mateo 4:4-7, Jesús dijo: “escrito está”. El Señor se ceñía a la Palabra, y entonces el diablo también le citó por escrito promesas agradables, al decirle que los ángeles por orden de Dios vendrían a ayudarle; que en sus manos te sostendrían para que no tropieces;. El diablo entresacó promesas, las separó del contexto general de la suma de la palabra de Dios y 1as explicó con intención diferente a la intención de Dios. Pero Jesús lo entendió y le dijo:
"Escrito está también, no tentarás al Señor tu Dios”.

Proverbios 18:1: ''Su deseo busca el que se desvía, y se entremete en todo negocio”. Los anteriores versos nos muestran que la intencionalidad del hombre, cuando no es la de Dios, hace que el hombre mismo, usando pretendidamente a Dios, se equivoque. El propio deseo, si es idolatrado, hace que el hombre cambie. Por su intencionalidad y por causa de su propio deseo es que la persona se desvía cuando insiste obstinadamente en lo que desea.
La epístola de San Pablo a Tito 1:1, dice en su saludo:
"Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad”.
La piedad significa ser semejante o imitador de Dios; o sea que el verdadero conocimiento de la verdad no es sólo una idea, sino la experiencia misma de Dios, y de la gloria de Dios y el disfrute de Su obra. La piedad es la medida del conocimiento de Dios; la impiedad no nos deja conocer la piedad.
2 Tesalonicenses 2:10-12, nos explica la razón por la cual Dios va a permitir que la gente sea engañada por el anticristo; y es que si la gente sólo busca señales y prodigios será engañada. Debemos buscar al Señor. Todo lo de Dios es espiritual, pero no todo lo espiritual es de Dios. Porque hay espíritus que no son de Dios; y esto nos pasa cuando buscamos lo espectacular y no cuando buscamos a Dios mismo.
Prosigue en 2 Tesalonicenses 2:10, ''Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden”. La iniquidad se presenta muy bonita pero engaña a los que se pierden. “Por cuanto no recibie¬ron el amor de la verdad para ser salvos”. El que no es sincero con Dios no recibe el amor de la verdad. La verdad es la luz, y la luz vino, pero el hombre amó más las tinieblas.
1 Tesalonicenses 3:6 y siguientes. La primera y la segunda a los Tesalonicenses son las epístolas más antiguas de todas; aparecen al final por lo corticas, pero fueron las primeras que escribió Pablo y son los primeros escritos del Nuevo Testamento. Son los escritos primarios, hablan de las cosas primarias; son dirigidas a una iglesia nueva, recién fundada y que inicia; esa es una iglesia que tenía fe, amor, y que era misionera, y sin embargo Pablo le dice en el verso 10:

“Orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro y completemos lo que falte a vuestra fe”.
Esta es una frase clave; hacían un buen trabajo, pero aún no estaban en la medida de Dios. 0 sea que la fe tiene una medida; la iglesia debe recibir la fe y esa fe tiene una medida especial. La suma de la Palabra es lo que produce lo que Dios quiere.
Podemos sentirnos satisfechos y Dios aún no; y una de las responsabilidades de la escuela de la obra es completar lo que falta a la fe de la iglesia conforme a la medida de la fe que una vez ha sido dada y que no puede ser modificada.

La administración de Dios
Colosenses l: 23-25. Esta es una epístola escrita desde la prisión; es de las últimas. En el verso 24 dice que en Pablo se van cumpliendo las aflicciones poco a poco; es decir, que Cristo pagó su precio por la Iglesia y para que todo lo que Cristo consiguió en la cruz para la iglesia, se vea, deben entonces reproducirse en nosotros las aflicciones de Cristo. Dice: "Cumplo en mi carne". La carne es la que sufre las aflicciones. "Lo que falta de las aflicciones de Cristo”; es decir, que a mi carne le faltan de las aflicciones de Cristo, y es que el camino del Señor es duro. Y dice: "De la cual fui hecho ministro”. Fue hecho ministro de la iglesia; ministro es ser servidor.
Somos ministros de la iglesia, y si no tenemos esa conciencia, nuestro servicio debe ser para la Iglesia. Esta escuela de la obra es para trabajar para la Iglesia. Somos miembros del cuerpo de Cristo antes que ser miembros de cualquiera otra cosa, y cada miembro tiene una relación con el cuerpo y somos servidores del cuerpo, que es la iglesia.
Al leer iglesia en la Biblia, Pablo se refería a algo especial y no a lo que a veces llamamos "iglesia", que generalmente "iglesia" es el término para nombrar grupos que se reúnen en determinada parte, y esa es una congregación, no una iglesia. Y Pablo dice que fue hecho ministro de la iglesia “ según la administración de Dios".

Dios es el arquitecto y el constructor y produce la ciudad de Dios; es decir, Jerusalén celestial. El hombre hace ciudades de barro como Babel. Dios no llamó a ningún siervo para edificar para sí mismo sino para edificar "con todos” la casa de Dios. Todos somos de Cristo. A veces rebajamos el plan de Dios a nuestros temores, angustias y necesidades, y hacemos cosas diferentes a las del Señor.
2a Corintios 3:5-11. El nuevo pacto es una nueva manera de relacionarse con Dios, que ya no es conforme a la ley; el ministerio de la letra era condenar a la gente si no cumplía los preceptos escritos; y dice: "la letra mata”, refiriéndose a la ley del Antiguo Testamento que decía que quien no cumpliera tal o cual ley, moriría; pero en Nuevo Pacto lo que hay es perdón de Dios, justificación, reconciliación, regeneración, renovación de espíritu, llenura.
El ministerio del Nuevo Pacto no consiste en condenación de parte de Dios y que nos proviene de la letra de la ley, sino que consiste en justificación, perdón, regeneración, reconciliación, renovación, Espíritu, llenura, edificación.
Debemos estar en el nivel del Nuevo Pacto y no del Antiguo Pacto. En el versículo 7 hace el contraste de los dos Pactos, ambos de Dios. El antiguo es de muerte. Si cuando una persona se encuentra con nosotros, se siente condenada y no refrescada, comprendida, reanimada, es porque se ha encontrado con el ministerio de la sinagoga y no con el ministerio de la Iglesia. El ministerio de la iglesia es el espíritu, justificación, etcétera.
Cuando somos inmaduros porque nos creemos mejores que otros, condenamos a la gente; pero cuando hemos aprendido, empezamos a ser comprensivos, pacientes, misericordiosos, porque dice que Dios pone el ministerio para que se muestre compasivo con los débiles, porque ellos están rodeados de duda. No buscar los lunares para condenar. La ley no consigue lo que Dios quiere; lo único que consigue lo que Dios quiere es la gracia.
Por eso el ministerio del Nuevo Testamento se llama la administración de la gracia de Dios. Pidamos que Dios ponga en nuestros corazones gracia para no castigar con manos que no han sido crucificadas, porque cuando nuestras manos son o han sido crucificadas, las palmadas son diferentes, no son tan fuertes porque nos duelen.

El depósito de Dios es entregado para que opere en el ministe¬rio y ese ministerio lleva espíritu, justificación y reconciliación, porque lo que se está construyendo es una casa con piedras compradas con sangre. El. ministerio a que somos llamados es el ministerio del espíritu, para que seamos morada de Dios en el espíritu.

Ministerio de la reconciliación
En 2 Corintios 4:1 leemos: "Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio (que es el Nuevo Pacto) según la que hemos recibido, no desmayamos”. Asimismo en 2 Corintios 5:17-18, leemos:
''17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”.
Por eso todo no termina en la salvación, sino que la salvación es la compra de la piedra para el servicio. Nos reconcilió y nos dio el ministerio de la reconciliación. Por eso no debe existir pelea entre las iglesias, ni debemos decir: ¿por qué más ovejas se van para otra iglesia? Esto lo decimos porque somos niños en Cristo, y cuando somos niños en Cristo hay disensiones, contiendas, celos, porque no sabemos que estamos trabajando para un solo Cuerpo en Cristo, sin decir yo soy de zutano o de fulano; no debemos trabajar para tener ovejas nuestras sino para que todos sean de Cristo, que todos se sientan libres, que son de Cristo, y que todos sean de todos en Cristo, por Cristo y para Cristo.
"19Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación".
Es la palabra del ministerio, el ministerio de la palabra del Nuevo Pacto.

Hechos 6:2-4 habla de "nosotros". Los apóstoles sabían que habían recibido juntos un ministerio entre todos; no era de uno solo ni para que cada uno edificara su propio auditorio particular, y le prohibiera a los otros hacer su parte. Lo que Dios está edificando es una casa para Su plenitud, en la cual cada uno hace su parte y nada más; pero hay que dejar a todos hacer su parte. Por eso no se debe manipular a las ovejas para nosotros, sino hacer que sean servidores del Señor y de la Iglesia. Por eso los obreros deben reunirse juntos para orar juntos sin que tengan que ser de determi¬nado pastor, sino que pertenezcan a la Iglesia.
Hechos l:17 habla por Pedro de la conciencia colegiada. Dice que Judas era contado con nosotros y tenía parte en el ministerio. A veces queremos que la casa de Dios sea edificada por mí solamente; se dé sólo mi pedazo, y olvidamos que tenemos que dar un pedazo y dejar que el pueblo coma de todos los demás pedazos. Pedro sabía que Judas también tenía parte en ese ministerio.
Hechos 1:25 nombra a Matías para que tome la parte de ese ministerio y apostolado, porque el apostolado también es colegia¬do. Efesios 4:11-12 nos dice cómo todos hacemos parte del ministerio:
“11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministe¬rio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.
Y es que cualquiera que tenga un ministerio es para poner a los hermanos en la obra y no para estorbarlo; es para perfeccionar a cada hermano, a cada santo, perfeccionándolos para la obra; No es responsabilidad sólo del pastor, sino de cada uno que tenga ministerio; ese ministerio es para la edificación del Cuerpo de Cristo, que es uno solo.

el órden de la obra

EL ORDEN DE LA OBRA


Un candelero por localidad
Todos los hijos de Dios que están en una localidad dada, son la iglesia en esa localidad y deben darse cuenta que son el Cuerpo de Cristo ahí. No somos otra cosa, no somos sucursales de una equis misión ni denomina¬ción; no. Somos la Iglesia, el Cuerpo de Cristo en una determinada localidad. Por ejemplo, si esta localidad es Tunjuelito, pues todos los hijos de Dios de esta localidad somos la iglesia en Tunjuelito y debemos reunirnos como tal y actuar como tal; en comunión con todos los Hijos de Dios; no con los pecados y los sistemas, pero sí con los hermanos y siendo en forma práctica la iglesia.
La iglesia tiene unos límites geográficos que son la localidad. Por eso se habla de la Iglesia que está en Jerusalén, o sea la localidad de Jerusalén y tiene a Jerusalén como sus límites. ¿Hasta dónde llega la jurisdicción de la iglesia de Jerusalén? Hasta donde llega la municipalidad de Jerusalén. Cualquier persona cristiana que viva dentro de los límites de Jerusalén, pertenece a la Iglesia de Jerusalén. La iglesia en Corinto, tiene a Corinto como su jurisdicción; lo mismo la de Antioquia. Cuando la localidad es grande o pequeña, de todas maneras esa es la jurisdicción de esa localidad. Si es una aldea, pues es una aldea; si es un pueblo, un pueblo; si es una ciudad, es una ciudad. En la Biblia no hay iglesias sino solamente locales. No, no hay iglesia distrital, iglesia provincial, iglesia departamental, ni nacional. Siempre que se lea el Nuevo Testamento, se da uno cuenta que la jurisdicción no es más de la localidad. Ejemplo, las iglesias de Judea, porque Judea no es una localidad, es toda una provincia. Las iglesias de Macedonia y Acaya; las iglesias de Asia; las iglesias de Siria y de Cilicia; las iglesias de Galacia, y usa el plural cuando se refiere a una región.

Cuando el límite pasa de ser más que una localidad, entonces ya tiene una iglesia cada localidad. El caso de Santafé de Bogotá D.C., es un distrito, y sus límites llegan hasta el Huila. El Distrito está compuesto de varias localidades (municipios). En la Biblia no hay iglesias distritales, sino locales. El Distrito Capital tiene 20 localidades y el principio bíblico es que haya una iglesia en cada localidad. Usaquén era un pueblo antes de que se hiciera parte del Distrito; lo mismo que Fontibón, Engativá, etcétera., pero se fueron anexando al Distrito.
El principio bíblico es un candelero por localidad, entonces la localidad es el límite de la iglesia. Uno se pregunta, ¿Bogotá es lo mismo que Jerusalén o más que Jerusalén? ¿Es lo mismo que Antioquía o más que Antioquía? Es más, pues es un distrito donde varios pueblos están incorporados, y no sólo pueblos, sino también poblados, aldeas, territorios, veredas, hasta llegar al Departamento del Huila. Entonces no podemos hablar de la iglesia en Santafé de Bogotá, porque tendríamos una iglesia distrital, lo cual no es bíblico. La localidad es el equivalente al municipio, a la aldea, o al pueblo. Si se juntan y quedan pegados, bueno, en la Biblia tenemos un caso similar, el de Corinto y Cencrea. Están pegados; Cencrea es el puerto de Corinto.

La jurisdicción de la obra
La jurisdicción de la obra es diferente de la de la iglesia. La obra es regional; o sea que los apóstoles no se quedaban en una localidad, sino que tenían como jurisdicción una región. Leemos en Romanos 15:19,22-23 que "desde Jerusalén... hasta Ilírico, todo lo he llenado del Evangelio de Cristo...." luego en el 23. "... no teniendo más campo en estas regiones". Dios a cada grupo de apóstoles y de obreros y colaboradores con ellos, les asigna una región. A la iglesia le asigna una localidad. Hablamos esto para algo muy práctico, entender el centro de la obra. Leamos Hechos 13:1-3:
”1Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros... 2ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado". Luego Lucas dice: "4Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 5Y llegados a Salamina, anunciaron la Palabra de Dios...". Luego más adelante dice : "6Y habiendo atravesado toda la isla de Pafos... 13Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia. 14Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia..."

Con esto nos podemos dar cuenta que ellos hacían la obra en varias localidades de una región. Primero estaban en la iglesia de Antioquía, limitados en esa localidad, y luego fueron enviados como apóstoles por el Espíritu Santo y fueron a Seleucia, a Chipre, a Salamina, a Pafos, de ahí pasaron a Perge, a Antioquía de Pisidia, y luego llegaron inclusive más adelante dice : "49Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia". Y luego en 14:1 dice: "1Aconteció en Iconio..."; en el verso 6: "habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina". Luego sigue narrando todo lo que ocurrió en Listra. Nos saltamos unos versos para llegar a los puntos claves y entender lo que es una región.
"21Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad (Derbe) y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía (de Pisidia)". "24Pasando luego por Pisidia, vinieron a Panfilia. 25Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron a Atalia.
Ahora vemos los versos 26 y 27, que son clave: "26De allí navegaron a Antioquía, desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido. 27Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles. 28Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos".
Tenemos aquí el principio bíblico : Ellos estaban en Antioquía. Desde Antioquía los manda el Espíritu Santo y van a Selencia, Chipre, Salamina, Pafos, Perge, Antioquía de Pisida, Listra, Iconio, ciudades de Licaonia; regresan por las mismas ciudades, y por último regresan otra vez a Antioquía, de la obra que habían cumplido. Tenemos la frase clave: en el verso 3 dice : "Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado", y luego regresaron a Antioquía de donde habían sido enviados a la obra que habían cumplido. Significa que había un centro de la obra: Antioquía en este caso. Antioquía era un centro fuerte y de ahí se movilizaban y visitaban a varias localidades y volvían a visitarlas, hasta que regresaban de nuevo a Antioquía y allí se quedaban mucho tiempo, fortaleciendo el testimonio en Antioquía. Esto lo estudiamos para entender cuál es el funcionamiento normal del ministerio. Nos trasladamos a 1 Samuel 7:15-17:
"15Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo que vivió. 16Y todos los años iba y daba vuelta a Bet-el, a Gilgal y a Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares. 17Después, volvía a Ramá, porque allí estaba su casa, y allí juzgaba a Israel; y edificó allí un altar a Jehová”.

Aquí vemos que Ramá era como el centro y él permanecía mucho tiempo en Ramá, y allí era donde estaba principalmente el trabajo de fondo; pero de tanto en tanto Samuel salía y visitaba distintos lugares; luego volvía a ese centro y ahí permanecía. Lo mismo que hacía Samuel, era lo que hacía Pablo, y Antioquía era el Ramá de Pablo inicialmente; Antioquía era el centro de la obra en esa ocasión, para ese equipo. De Antioquía salían y a Antioquía volvían. Era lo mismo que había sucedido en Jerusalén. En Jerusalén estaban los Apóstoles, inclusive cuando vino la persecución, los santos fueron esparcidos, pero los apóstoles se quedaron en Jerusalén, pues allí era el centro de otra región de la obra; la región de Siria y de los gentiles era Antioquía, pero de lo que fuera Palestina, el centro de la obra era Jerusalén. Jerusalén era una iglesia y a la vez era centro de la obra de los apóstoles y esa obra comprendía las iglesias de Judea, Samaria, etcétera, y ellos salían de Jerusalén, como Samuel de Ramá, como Pablo salía de Antioquía y hacían una gira. Miremos una gira en Hechos 9:32: "Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida".
Pedro no se quedaba en Jerusalén. Lo mismo que hacía Samuel y Pablo, Pedro también salía de Jerusalén; allí tenían los apóstoles un testimonio fuerte y de Jerusalén salían y visitaban las localidades de Judea y de Palestina. Y luego en el verso 36: "Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita...". Estando en Jope, le llegó la noticia para ir a Cesarea para lo que sucedió con Cornelio (capítulo 10) y luego en Hechos 11:2, que dice : "Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión", o sea que volvió de nuevo al centro.

Testimonio fuerte en el centro de la Obra
Asimismo el Señor Jesús, salía de Capernaum, visitaba y volvía a Capernaum. Ese es el método de Dios, es la manera de Dios. Existe un centro de la obra donde el testimonio es más fuerte que en las demás localidades y desde donde ese testimonio va pasando a las otras localida¬des. Porque no se podría entrar a fondo en todas las localidades al mismo tiempo, no se alcanzaría y para ello hay un centro donde se tiene el testimonio de fondo y de eso se alimentan las demás localidades de la región. Ese centro lo elige Dios mismo. Fue Dios quien escogió a Jerusa¬lén. La profecía decía : "De Jerusalén saldrá la ley y el testimonio" (Miqueas 4:2). Había que comenzar en Jerusalén . La jurisdicción de la obra es regional. Cuando Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía, habían realizado el trabajo propio de la obra, que no es en una iglesia local, sino en una región. Pero, ¿qué es lo que ellos hacen en ese centro? Fortalecen las cosas; entonces por eso en Hechos 14:26-28, dice :

"26De allí navegaron a Antioquía, desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la Obra que habían cumplido. 27Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles. 28Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos".
Eso significa que en el centro de la obra se rinde un informe y además se hace un trabajo más a fondo, y se queda más tiempo. Se le dedica más tiempo al trabajo en el centro de la obra, porque de allí es de donde va a salir el alimento para todas las demás localidades de esa región. Debemos entender el principio de que el trabajo se hace en forma circulatoria. Eso de que un pastor se queda con una congregación toda la vida, eso no es el trabajo bíblico. Lo que deben hacer los obreros es circular. Jesús circulaba, los profetas circulaban, Pedro circulaba, Pablo circulaba, pero tenían un lugar donde vivían y en donde hacían un trabajo más de fondo, donde se enseñaba más a fondo, se profundizaba más las cosas, porque ahí era donde se almacenaba el alimento para irlo distribuyendo a las otras localidades. Leemos en Hechos 15:34-35: "34Mas a Silas le pareció bien el quedarse allí. 35Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos". Aquí empieza otra gira por la región; el Espíritu los movió a hacer otra ronda. En Cantar de los Cantares, en donde vemos que justamente la esposa ha madurado; hay diferencia entre los primeros y los últimos capítulos. Hagamos una comparación entre el principio, cuando no había madurado, y el final; esto se compara con los creyentes, cuando son nuevos y luego cuando ya algunos llegan a ser apóstoles.

Proceso de madurez
En Cantares 1:7, ella está confundida todavía, no sabe donde reunirse ni nada, es un poco rebelde, entonces dice : "Hazme saber, oh tú a quién ama mi alma, dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; pues ¿por qué había yo de estar como errante junto a los rebaños de tus compañeros?” Cuando ella era una creyente nueva, no se sentía cómoda en ninguna parte y andaba vagando sin estar de asiento donde debía estar. ¿Qué le contesta el amado? le dice el amado (v.8): "Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, vé, sigue las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores". Reúnete con la Iglesia y "apacienta tus cabritas" (no son ovejas), son las amigas que no se han convertido a Cristo, llévalas a la reunión para que se conviertan, junto a las cabañas de los pastores. Así es cuando ella es nuevecita. No sabe a dónde ir, pero sigue las huellas del rebaño.

Al principio ella necesita ser apacentada. Pero al final de Cantares ella ha madurado. En Cantar 7:10-11 dice : "10Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. 11Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas". Ella está intercediendo por las localidades. Primero no quiere ni reunirse, y después tiene que exhortar a que se reúnan con los pastores: "12Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores". Allí intercede por las iglesias. Ya ha madurado, ya no es como cuando era nuevita, que no se quería ni reunir. Ahora es lo contrario, ahora está cuidando las viñas, y no sólo una sino cuida una allá, cuida otra acá, cuida... y dice: "Señor, levantémonos de mañana a las viñas y veamos las vides... y vamos a esta aldea y vamos a esta otra". Al principio, en Cantares 1:6b dice : "me pusieron a guardar las viñas; y mi viña, que era mía, no guardé". Al principio el creyente es irresponsable, no quiere ir a la reunión y no va, prefiere ver el partido de fútbol y no ir a culto. Pero cuando ha madurado, ya ha cambiado.
En Cantares 8:11-12 dice : "11Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. 12Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto". Eso es madurez. Primero no quería cuidar mi propia viña y después ya la esta cuidando y está diciendo que todas las mil viñas serán de Salomón. Y así es al principio, cuando uno es creyente nuevo, uno no quiere ni mirar a los hermanos. Pero dice : "Apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores"; pero cuando ha madurado cuida su viña y va a las aldeas para ver cómo están las viñas. Ese trabajo era el que hacían los apóstoles. Los apóstoles son los que están representando aquí a la esposa madura.
Tenemos a Pablo diciendo, "vamos a ver los hermanos cómo están, vamos a las aldeas, si han florecido los granados, cómo están las viñas". Eso es lo que está diciendo Pablo en Hechos 15:36. En el verso 35 aparecen ellos en el centro de la Obra. Continuaron en Antioquía. Ellos hicieron un trabajo más especializado en Antioquía que en otras localida¬des, porque Dios eligió a Antioquía como centro de la Obra. De allí salían y a allí volvían, como centro de la Obra, como antes Jerusalén volvían y allí tenían un testimonio fuerte y de allí se alimentaba a toda la región. lo mismo, después el Espíritu Santo suscitó otro nuevo centro de la Obra, cumplió la obra y estableció otro centro: Antioquía.
"36Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están". Es decir, "bajemos a las aldeas, a ver cómo están las viñas, si han florecido los granados. 41Y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias. 1Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego" (Hechos 15.36,41; 16:1).

Quiere decir que durante la ausencia había sucedido algo especial en esas localidades, que Dios había levantado un muchacho que tenía muy buen testimonio ahí en Derbe y en Listra. ¿Cuando apareció ese mucha¬cho? Mientras Pablo estaba trabajando allá en Antioquía.

Constitución de presbiterios locales
Cuando volvieron después de su ausencia de mucho tiempo miraron a ver qué había pasado con los que quedaron y ahí se dieron cuenta quiénes iban a ser los nuevos obreros y los ancianos de cada iglesia. Notemos que en Hechos 14:21-23 dice :
"21Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles : Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. 23Y constitu¬yeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orando con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído".
Ahí vemos que ellos volvían a visitar a las iglesias y constituían ancianos en cada Iglesia, y eso no lo hacían en la primera ocasión. Cuando ya había pasado un tiempo, cuando ya habían hecho varias visitas. Entonces era cuando ellos se daban cuenta de quienes servían para ancianos y quiénes incluso debían incorporarse a la Obra. Timoteo fue incorporado a la Obra. El no se quedó ni siquiera como anciano sino incluso más. "Ahora te vienes conmigo -Le dijo Pablo-, vas a ver cómo son las cosas porque cuando yo me vaya tú vas a hacer esto": Ellos no se quedaban de pastores de una congregación. Eso es un principio que aparece en muchas partes de la Biblia. Ellos no se quedaban de pastores. Los visitaban unos días y quedaban con ellos lo necesario y luego pasaban. Los dejaban otra vez solitos. Y se habían acostumbrado los hermanos a no tenerlos siempre a ellos, sino de vez en cuando, porque si no, no se podía extender entonces la obra. Si unos pocos iban a tener siempre a Pablo, la obra no se podía extender. Era necesario que ellos se acostumbraran que eran visitas de cuando en cuando. Eso es el principio bíblico. Volviendo a los versos 4-5, leemos:
"4Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen. 5Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día" (Hechos 16:4-5).

Los cristianos desde el principio deben acostumbrarse a estar ellos mismos con el Señor, a reunirse ellos mismos, a buscar ellos mismos al Señor. Y cuando el Señor vea que hay necesidad de aclarar alguna cosa, entonces manda a alguien que venga y las visite y les aclare las cosas, los establece y los ponga otra vez a funcionar y sigan y trabajen y cuando vengan después, ya han aparecido Timoteos por ahí y ya han aparecido pueblitos por allá.

Visitas apostólicas
Pablo llegó a Tesalónica, y cuando volvió, ya no tuvo que predicar él; los hermanos habían predicado. En 1 Tesalonicenses 1:8, leemos: "Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada". La Iglesia en Tesalónica era nueva, todavía no se le había entregado todo el depósito; eran nuevos en la fe. Y Pablo le pedía al Señor que le permitiera volver a Tesalónica para completar la fe de ellos, y sin embargo una iglesia que todavía no tenía una fe completa, notemos cómo actuaba. Leamos desde el verso 6 hasta el 8:
"6Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, 7del tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. 8Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada".

No era fácil: tribulación con gozo. Ya ellos manejaban las verdades mínimas fundamentales. Esos hermanos nuevos predicaban y contaban de Pablo y los apóstoles. La iglesia trabajando, la iglesia yendo, la iglesia testificando, la iglesia visitando; no una iglesia malacostumbrada, calentando bancas y no hacer nada. Lo que ellos testificaban era muy sencillo: se habían convertido de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual Dios resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera. Lo mínimo, lo esencial del evangelio. Ellos mismos hacían el trabajo partiendo de Tesalónica, por toda Macedonia y Acaya. Y cuando Pablo llegaba a evangelizar, ya se le habían adelantado los hermanos; entonces eran los hermanos los que al entrar hacían ese trabajo, y luego Pablo lo que hacía era supervisar, ordenar y poner las cosas en orden, que eso es lo que hace la obra. Pero luego van los obreros y visitan y supervisan el trabajo, y lo que hay que poner en orden lo ponen en orden, lo que está equivocado lo corrigen, lo que está deficiente lo ponen en su nivel normal, si pueden nombrar ancianos los nombran y si todavía no se puede, esperan y cuando ya hayan aparecido los candidatos de Dios, los nombran. Ese es un trabajo de Dios. Hay un centro de la obra. Por ese motivo se escribió Hechos, libro que nos muestra el mover normal inspirado por el Espíritu. Y vemos que sigue un patrón, porque Dios no es aburrido ni pierde el tiempo. Leemos en Hechos 18:18-23:
"18Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. 19Y llegó a Efeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, 20los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, 21sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso. 22Habiendo arribado a Cesarea, subió para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía. 23Y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos".
Fijémonos que cada vez que menciona a Antioquía, menciona un tiempo, porque Antioquía era el centro de la obra. Allí era donde estaba el centro fuerte. Era como una segunda Jerusalén. Allí se hacía un trabajo más de fondo; Pablo se quedaba más tiempo. No era porque él no quisiera a los otros hermanos u otros motivos, sino porque ese era el plan de Dios. Era Dios el que había planeado que hubiera un centro donde se pudiera desenvolver un trabajo de fondo, con el cual después iban a concertar los demás. Si no se hacía un trabajo de fondo entonces en ninguna parte se hacía un buen trabajo. Habrá que hacer un trabajo de fondo en el centro y un adelanto en la región. El verso 23 dice : "Y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos". Es corto pero encierra mucho. Recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, algo extenso en el mapa, cantidad de pueblos, en un solo versículo. Pero lo curioso es que Antioquía era el centro de la Obra. Hoy estamos enfatizando lo importante que es que la región tenga un lugar central donde se profundiza más para que a partir de allí puedan las muchas otras regiones despertar.

Fíjense lo que hace el Señor. Hay un dicho que dice : "El que mucho abarca, poco aprieta". Eso significa que hay que decidir: Si cavamos hondo o ancho. Si se hace lo uno, no se puede hacer lo otro. El Señor toma el equilibrio, ni muy ancho ni muy hondo: Hondo en el centro y ancho en las regiones. El Señor es sabio. Establece en una región sus límites para que no pasen más allá, porque si van más allá se descuida lo establecido. Tampoco se queden solos porque entonces serían unos fuertes y otros débiles. Es necesario tener un tronco fuerte que pueda sostener otras ramas, pero luego extenderse por las ramas hasta tal punto conve¬niente. Dios sabe cómo hace las plantas; hasta dónde pueden llegar y hasta dónde no. Hasta dónde aguanta y hasta dónde no. Imagínense que Dios hubiera puesto las sandías en árboles grandes. Algunos critican eso. Pero cuando les cayó un mamoncillo en la cabeza, les dan gracias a Dios porque no fue una sandía. El pueblo de Dios es considerado como un plantío, como una viña. El imparte la sabia. Los hermanos pudieron haberle pedido a Pedro que por qué no se mudaba de Jerusalén a vivir con ellos. Que si sería que Pedro amaba más a los de Jerusalén. No. Pedro amaba también a los de Lida, pero Dios ha establecido un orden. Si nosotros entendemos el principio básico y las razones de Dios para la efectividad de su trabajo, nos acomodamos a él y le sacamos provecho.

La Escuela de la Obra en Efeso
En Hechos 19 aparece otro centro. Ese centro es Efeso, donde justamente estaba la Escuela de la Obra. Allí Pablo se quedó. Toda la provincia recibió la Palabra, pero el trabajo de fondo se hizo en Efeso. Cuando Pablo murió, Timoteo quedó en Efeso; el apóstol Juan se quedó en Efeso. Efeso llegó a ser una especie de centro en Asia Menor. Cuando se mencionan las iglesias en Asia Menor (Apocalipsis, capítulos 2 y 3), la primera que se menciona es Efeso. Leemos en Hechos 19:7-10:
"7Eran por todo unos doce hombres. 8Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutien¬do y persuadiendo acerca del reino de Dios. 9Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. 10Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús".

No hay que desanimarse; la iglesia en Efeso empezó con doce. No hay que menospreciar esa semillita de mostaza, ahí está la vida. ¿Cómo fue que habitaban en Asia y oyeron la Palabra? Porque había un centro fuerte y de él salían colaboradores que trabajaban y que iban. Era Efeso. ¿Qué hizo Pablo? Había un discípulo de nombre Tiranno que seguramente había sido antes un filósofo y por eso tenía antes su escuela, pero al convertirse al cristianismo, esas instalaciones se las prestó Pablo, quien la convirtió en la Escuela de la Obra. Pablo enseñaba ahí todos los días durante dos años. ¿Cuál fue el efecto de ese trabajo de fondo que se hizo en Efeso? Que toda el Asia recibió la Palabra. Cerca de Efeso está Esmirna, Mileto, Sardis, Filadelfia, Laodicea, Colosas. Todas esas son las iglesias de las localidades de Asia. El centro de la obra en la región de Asia era Efeso. La región era Asia. Colosenses 2:1 dice: "Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro". Colosas era una de las localidades de Asia y allí había iglesia. Por eso Pablo les escribe la carta a los Colosenses. También en Laodicea había otra iglesia. Pero Pablo durante el tiempo que estuvo concentrado en Efeso no conocía a los santos en Colosas y sin embargo ya había iglesia en Colosas. Estaban bajo la cobertura de Pablo y él no los conocía.

El trabajo apostólico en equipo
Hay que entender que el trabajo de Pablo no era solitario, sino en equipo. Aunque Pablo mismo llevaba el liderazgo y estaba allí en Efeso, sin embargo con Pablo había un equipo de hermanos: Lucas, Onésimo, Títico, Prófimo, Epafrodito, Epafras. Ellos le colaboraban en esas localida¬des. Y habían oído hablar de Pablo, pero no le veían siempre. Pero recibían del depósito que Pablo les daba en Efeso. De ahí los colaborado¬res tomaban y lo llevaban a Colosas, a Laodicea, a Hierápolis y a las otras localidades. No tenía que estar Pablo en todas porque no podía. Si él iba a enseñar A, B, C en Efeso, y al salir para Colosas, hubiera tenido que enseñar A en Efeso, A en Colosas, A en Laodicea, A en Hierápolis, A en Filadelfia, A en Tiatira, entonces todas las iglesias solamente iban a tener A. Pero decidió enseñar en Efeso A, B, C, D, E, F. Luego enviar a Timoteo a Colosas a enseñar A, B, C; y luego uno de Colosas va a Hierápolis a enseñar A. Y así multiplicándose el equipo, y evitar que Pablo mismo fuese a enseñar A en todas partes, sino que enseñó todo el consejo de Dios en Efeso, luego el equipo de obreros lo administró en otros lugares. Dice en Colosenses 4:7: "Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Títico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor". Ellos no conocían a Pablo, pero Títico les informaría acerca de él. Títico era un colaborador del equipo. Pablo no se podía quedar, pero el equipo sí: Lucas en Filipo, Timoteo en Tesalónica, Silvano en Berea y Pablo se iba para Atenas. Como no llegaban se iba para Corinto y hasta esperaba a Silvano. Entonces Títico era quien llevaba las noticias de Efeso a Colosas, y no sólo él, también Onésimo y Epafras: "8...el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones...". Eso es trabajar en equipo.

Dios es quien determina eso. A veces uno preferiría que fuera siempre Pablo. Pero no. Dios determina que otros lo hagan. Así lo organizó Dios. "9...con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber". Además de Títico, también Onésimo, un esclavo que llegó a ser obispo. Títico era el que llevaba la vocería en nombre de Pablo en Colosas y Onésimo aprendía junto con Títico; cuando éste se fue para otra parte, se quedó Onésimo, y así se va desarrollando todo. Pablo desarrollaba a Títico y éste desarrollaba a Onésimo; Onésimo desarrollaba a otro. Así es como se multiplicaba el equipo. Si todo lo retenemos en una persona no permitimos el desarrollo de otros. Y donde se tiene que desarrollar es enviándoles, comisionándolos a visitar otras iglesias, para ayudarles, si son diez mil localidades y son quinientos obreros, ¿cómo se puede mantener un obrero en cada localidad? ¿Qué va a ser de las 9.500 restantes? Pero los 500 se pueden dividir y a la vez pueden ir formando a otros.
Nosotros tenemos que aprender también a recibir los delegados. Dios forma equipo, es Dios quien forma a los obreros. Es Dios quien los junta. Es Dios quien dice : "Pablo va a estar con Bernabé, Pedro vaya con Juan, etcétera". Dios es quien hace los arreglos como El quiere. Dios no se equivoca, porque El sabe los equilibrios que son necesarios. Por ejemplo, el temperamento de Pablo era muy diferente al de Bernabé. Bernabé era un hijo de consolación, en cambio Pablo era fuerte ("ojalá se mutilasen los que os perturban"). Los creyentes deben acostumbrarse a que no sólo los ministre determinado hermano, sino que a veces sea fulano, a veces zutano. A veces éste se va pero se queda el otro; a veces éste no puede ir, pero viene aquel. Si esto lo entendemos, vamos a dar libertad para que el Espíritu nos edifique como El lo planeó, no como uno quiere. "10Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle". Ahí les pide que reciban a Marcos. ¿Por qué Pablo tiene que pedirle a la iglesia que lo reciba? Ellos dirían : "Bueno, ni conocemos a Pablo, porque nos está escribiendo y no hemos visto su rostro, pero bueno, conocemos a Títico, Onésimo es de nosotros; pero Marcos, ese es judío, nosotros somos gentiles". Porque nosotros hacemos diferencias: "Fulano sí me gusta, pero zutano no".
"11Y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo". Justo y Marcos eran ayudantes de Pablo y eran judíos, pero lo ayudaban con los gentiles. Vemos que Marcos había sido un consuelo, cuando primero había sido un problema para Pablo. "12Os saluda Epafras, es cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y complejos en todo lo que Dios quiere". Con Títico, Onésimo y Epafras fue con quienes las iglesias de Colosas y Laodicea crecieron. Epafras era uno de los colosenses que estaban en Efeso cuando estaba Pablo en la escuela. A través de Epafras, Colosas recibió la riqueza que fue dada en Efeso. Pablo veía que Epafras tenía carga para la iglesia en Colosas; ¿quién había puesto esa carga? Dios, porque Dios quería que Epafras funcionara y se desarrollara y oraba y era usado, y Pablo lo mandaba. Para que la fe de ellos fueran completa, como dice a los Tesalonicenses, en todo lo que Dios quiere.

"13Porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis". Así como Timoteo era conocido en Derbe, Iconio y Listra, Epafras eran conocidos en Colosas, Laodicea y Hierápolis. Y a Pablo, habían oído hablar de él, pero no lo conocían, pero conocían a Títico, conocían a Onésimo, conocían a Epafrodito. Así lo determinó Dios. El centro fuerte era Efeso. Toda la provincia de Asia recibió la Palabra durante los dos años que Pablo permaneció en Efeso. Pero, ¿cuál fue la manera que Dios usó, teniendo a Pablo en Efeso, que en toda Asía? En que le dio colaboradores. Formó un equipo. Y esos colaboradores, eran los que hacían el trabajo en él. A veces apenas era necesario enviarlos.

La guía del Espíritu
En Hechos 16 vemos cómo es necesario tener esa conciencia de equipo y si la tenemos, se avanza mejor. "6Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia...". No siempre uno habla cuando quiere. El Espíritu Santo le prohíbe hablar a uno. Es curioso, pero el Señor, a quien tenía preparado para hacer el trabajo ahí era a Pedro. Dios sabía que los de Bitinia. del Ponto y de Capadocia recibían más de Pedro que de Pablo. A Pablo le dijo : "Pablo, a tí te voy a usar es en Macedonia, por eso a tí no te permito ni predicar siquiera ahí". Le toca a otro. Hay que darle lugar a otro. Para ilustrar, veamos cómo dice 1o. de Pedro 1:1: "Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia". Vemos que Pedro tenía recepción en esas provincias, en Bitinia, donde Pablo le fue prohibido. ¿Por qué le habrá sido prohibido a Pablo? Porque no iban a recibir a Pablo. El Señor le dijo a Pablo así: "Pablo, tú te vas de Jerusalén"; y Pablo le dijo : "Señor, pero ellos saben que yo perseguía y voy a dar testimonio de tu Hijo". "No, Pablo, no recibirán tu testimonio aquí en Jerusalén, yo te envío lejos, a los gentiles". ¿A quién tenía que usar Dios ahí? A Jacobo, no a Pablo. Pablo era recibido en Macedonia y era recibido entre los gentiles, pero no en Jerusalén; tampoco lo iba a ser en Bitinia. Pablo no le iba a caer bien a todos. Dios conoce eso. No todos somos para todos. Muchas veces uno piensa: "¿Pero por qué fulano sí, y zutano no?" Cada tuerca con su tornillo. Pablo quería testificar en Jerusalén y el Señor sabía que no recibirían su testimonio. En otro lugar sí, pero no en Jerusalén. Para Jerusalén Dios había preparado a su hermano Jacobo, pues él sí sabía cómo tratar con los de Jerusalén. Pero a Pablo le veían como un apóstata de Moisés. Y los de Bitinia no recibían de Pablo, pero recibían de Pedro.

En Hechos 16:7 "... y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió". Uno va a predicar, no a donde quiere, sino donde Dios le prepara y a la hora de Dios. Y si Dios escogió a otro para hacer ese trabajo, tú haces uno y otro adelanta otro. Tenemos que ser amplios; dejar al Espíritu del Señor usar a otros. No tenemos que andar por nuestro gusto natural. Tenemos que crucificar nuestro ego. Apertura del Espíritu; que El utilice a quien quiera, cuando quiera y como quiera. "9Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón Macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo : Pasa a Macedonia y ayúdanos". La obra era Macedonia. "10Cuando vio la visión, enseguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciá¬semos el Evangelio". Ahí no sólo Pablo procuró ir a Macedonia, sino Lucas y otros. Había humildad entre ellos. La visión que recibió Pablo sirvió de llamamiento para Lucas. Lucas se sintió llamado aunque él no vió la visión, sino Pablo. Porque ellos entendieron que Dios los había ligado con Pablo. Es como si Dios da la orden para que tu dedo gordo suba encima de la cabeza, todos los demás saben que tienen que subir aunque no se les dé la orden, porque Dios les ligó en equipo, y al subir el dedo gordo, suben los otros. Y los otros no se resisten diciendo : "Espere, espere hasta que nosotros también recibamos la visión. Que si yo no la tengo, no subo".
Pero en ellos había una humildad. Dios había entregado a Pablo la bandera, la autoridad; pero Pablo no se hacía el único, sino que daba lugar a los demás, pero ellos entendieron que habían sido coordinados en un equipo por Dios, y aunque Dios no les mostró la visión a todos, sino solamente a Pablo, ellos también se sintieron llamados. Lucas se sintió llamado, aunque fue a Pablo: "Ven, ayúdanos", pero se fueron todos, y todos predicaron y todos anunciaron. Cuando Pablo se fue de Filipos (la primera ciudad Macedonia) para Tesalónica, Lucas se quedó en Filipos. Dios le dio la visión a Pablo, pero el trabajo era para Lucas en Filipos, para Timoteo en Tesalónica, para Silvano en Berea, y ellos no lo sabían, pero Dios los había asociado. Luego se fueron los tres, Pablo, Silvano y Timoteo a Tesalónica; luego Timoteo fue enviado a Tesalónica y Silvano se quedó en Berea y Pablo se fue a Atenas, en donde predicó. Si no hubiera obedecido en esa coordinación, no hubieran hecho todo ese trabajo, pero cuatro hombres solamente hicieron todo eso porque había coordinación, había equipo. Esp es lo que es la obra hecha por un equipo en una región, y esa región tiene un centro y en ese centro se hace un trabajo fuerte.

El orden de Dios

En Exodo, el pueblo salió desordenado, por lo que habían sufrido la esclavitud por tanto tiempo, entonces el Señor tuvo que empezar a enseñarles a que no anduvieran a su manera, cada uno haciendo lo que le pareciera. "Miren, cuando la nube se levante, ustedes siguen; cuando la nube ..." O sea, empezó a enseñarles orden. "Y ustedes van a construirse un tabernáculo"; les dio un plano y los empezó a coordinar para construir, edificar la casa de Dios en orden. Porque no había casa de Dios en Egipto; pero ahora ellos fueron libertados y ordenados. Luego en Levítico ya todos ellos trabajaban coordinadamente alrededor de la casa de Dios y viven de una manera santa y coordinada. Todo el ministerio de los Levitas, trabajaban en el mismo tabernáculo bajo la dirección de Aarón y los hijos de Aarón. Cada uno en su función, en su turno. Entonces, el libro de Números, cuando ya se organizó el servicio de los ministros en coordina¬ción, todo el pueblo fue puesto en coordinación, y el libro de Números es el libro de los campamentos. Y se organizaron los campamentos: Al Norte tales tribus, al Sur tales, al Este tales, al Occidente tales, y tal lleva la bandera, y tal le acompaña a la derecha, y tal le acompaña a la izquierda. Y así fue como Dios organizó su ejército. O si no, hubiera sido un desorden y una anarquía.

El libro de Números se escribió para enseñar el orden de Dios, de cómo Dios establece un orden, y ese libro de Números es muy serio porque en ese libro hubo rebelión contra la autoridad de Dios. Se rebelaron Datán, Coré y Abiram; querían hacer las cosas a su manera y se les tragó la tierra. Myriam empezó a criticar a Moisés y se volvió leprosa, y otros que querían comer carne y les salió por los oídos, y los picaron las víboras. Cantidad de pruebas por la rebelión, por las murmuraciones, porque no habían aprendido orden, pero el libro de Números se escribió para poner el orden al pueblo de Dios, la casa de Dios. Así sí podían tomarse ciudad por ciudad, localidad por localidad. Pero si no estaban en orden no podían tomar ninguna localidad. Cuando un hermano, a su manera, sin coordinación ni nada, se mete a hacer algo, no le funcionan las cosas. Hace rato que se ora y no funciona. Pero cuando se hace en orden, empieza a funcionar. Empieza, fructifica y se multiplica si se hace en orden. Entonces el libro de Números nos muestra el principio que Dios usa para poner en orden el pueblo de Dios. Miremos en Números 2:1-2: "1Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 2Los hijos de Israel acamparán cada uno junto a su bandera, bajo las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo de reunión acamparán". Antes cada uno hacía como se le daba la gana, pero ahora cada uno entendió dónde era su localidad, cada uno entendió su sitio. Si un hermano se muda de localidad, se hace miembro de la iglesia de la nueva localidad. Y si llega a una donde no hay, Dios lo va a usar como pionero. "...alrededor del tabernáculo de reunión acamparán". Esa es la Iglesia; o sea, reunidos como iglesia. Es Dios, no Moisés u otro hombre quien dice quiénes ocuparán tal posición alrededor del tabernáculo, quiénes van a estar en el occidente, quiénes al oriente, quiénes van primero, quiénes van segundos, esto lo determina Dios, no el hombre. Eso es importante, porque el que va de tercero quiere ir de primero, el que va de primero no quiere llevar la responsabilidad sino ir de quinto. Es Dios el que pone el orden. Algunos son obreros. Jonás no quiere ir y Dios le dice que vaya; Balaam quiere ir y Dios le dice que no vaya. Así somos los hombres; a algunos nos tiene que corregir Dios por no ir a donde quiere El que vayamos, e irnos a donde El no quiere. Y para eso se escribió ese libro y esas correcciones a veces serias.
"3Estos acamparán al oriente, el este : la bandera del campamento de Judá, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Judá, Naasón hijo de Aminadab". Es Dios quien dice quién lleva el liderato, no es quien uno escoge. "5Junto a él acamparán los de la tribu de Isacar; y el jefe de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar". Junto a él, o sea, quienes le ayudarán, quienes estarán cerca de él. Al seguir leyendo, uno nota que en el oriente hay tres, pero la bandera es una sola, no todos llevan la bandera; la bandera en el oriente la lleva Judá, no la lleva Zabulón, no la lleva Simeón. Dios quiere que el liderato allí lo tenga Judá y Dios quiere que Zabulón y Simeón le ayuden. Observa a Lucas; la bandera la lleva Pablo; quien vio la visión fue Pablo, pero Lucas le acompañó; Timoteo le acompañó, Silvano le acompañó.
Ese es el orden de Dios. Cuando aprendemos la coordinación, ahí sí puede venía el libro de Deuteronomio y el de Josué, en donde se toman a Jericó, se toman a Gilgal, se toman Bet-el, se toman localidad por localidad. Si nosotros queremos tomamos las localidades para el Señor, necesitamos aprender el orden de Dios. Ver dónde está la bandera en el oriente, dónde está la bandera en el norte, cada cuál allí donde Dios lo puso, con gratitud, con alegría, porque lo hacemos es por el Señor. Sin haber comparaciones unos con otros, porque todos somos diferentes. Esto va bien con esto, esto otro con esto, y Dios hace todo bien hecho. Eso es coordinación. Hay que imaginar cómo era en Egipto, pero observemos ahora cómo empieza a ser, para tomarse las localidades. Había orden en el pueblo. Había respeto a la autoridad. Había colaboración; había sujeción; había armonía, había complemento. Eso es lo que necesitamos.
"10La bandera del campamento de Rubén estará al sur, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur". Dios dice que Rubén va al sur. Qué tal que uno diga: No, a mí no me gusta el sur, yo me voy para el norte, yo me voy donde Dan. Dice : "No, el que va a estar en el norte es Dan, el que va a estar en el sur es Rubén, el que va a estar en el oriente es Judá, el que va a estar en el occidente es Efraín". Dios es quien determina eso. Jacobo, Cefas y Juan aquí con la circuncisión. Pablo, Bernabé y Tito allá con los gentiles. Son el mismo cuerpo. Eso es el orden, es la coordinación en el servicio del Señor.

"17Luego irá el tabernáculo de reunión, con el campamento de los levitas, en medio de los campamentos en el orden en que acampan; así marchará cada uno junto a su bandera". A veces nosotros no respetamos el orden de Dios. Primero, cuando se va a trasladar el campamento vienen Aarón y sus hijos, y ellos toman el arca. Primero va el arca, pues el Lugar Santísimo; después viene la mesa y el candelero, porque es el Lugar Santo, y el altar de oro y el incensario; y después de eso viene el altar de bronce. Y primero vienen los coatitas; ya ellos habían hecho su parte. Los que se encargan del arca son fulanos, los que se encargan de las tablas son zutanos. Dios establece un orden: quienes van adelante abren brecha y se encargan de ciertas cosas; cuando ya ellos hicieron una parte, Dios dice quiénes vienen después y hacen la otra parte; cuando ya esos hacen la segunda parte, Dios dice quiénes vienen de terceros y hacen la tercera parte. Aarón no tiene que hacer la parte uno, la parte dos, la tres y la cuatro; él hace la uno, y luego viene Coat y hace la dos, luego viene Gerson y hace la tres, y luego viene Merari y hace la cuatro, y todos hacen todo. Y luego de que los levitas hacen eso, entonces vienen los ejércitos. Y le decían al Señor : "Bueno, queremos aquí tomarnos tal ciudad; la tomamos o no la tomamos". "Tómenla". "¿Quién va adelante?". "Judá". Todo lo consultaban con Dios, y así era que se vencía. Si nosotros no aprendemos esa humildad, esa armonía, ese complemento; si estamos todos peleando unos con otros; con rivalidades. ¿Por qué va Aarón primero? ¿Por qué no va? ¿Me deja ir primero? ¿Por qué metemos las tablas primero y después el Arca? Es como cuando un taxista va para la izquierda y le dicen : Oiga, ¿para dónde es? para la derecha. Así no se puede manejar el taxi. Mientras el taxi lo estaba conduciendo él, bien; ya listo, se paró, ahora se baja, ahora le toca a usted. Ahora suba usted y manéjelo usted, ahora en su turno, luego le toca al tercero, luego al cuarto y luego al quinto.

La vanguardia, la guardia y la retaguardia

Pedro el pescador. Dios sabe a quiénes pone a la vanguardia, a quienes pone a la guardia, y a quienes pone a la retaguardia y todos son importantes. Tenemos la Biblia. Los primeros doce capítulos de Hechos es Pedro. Parece que no fuera Hechos de los Apóstoles, sino Hechos de Pedro. ¿Por qué? Porque Dios dijo: "Pedro, a tí te daré las llaves"; Pedro fue a quien Dios puso en la vanguardia durante algún tiempo; pero la vanguardia no es todo. Alguno hace un trabajo de vanguardia, abrir la puerta. ¿Quién abrió la puerta para los judíos en Jerusalén? Pedro. ¿Quién recibió la orden de introducir a los gentiles, en Cesarea, en cada de Cornelio? Pedro. En los primeros capítulos, ¿Quién aparece primero? Pedro. ¿Quién fue el primero que reconoció al Señor Jesús cuando dijo : "Tú eres el Cristo? Pedro. ¿Cómo entrenó Dios a Pedro? Desde niño fue un pescador; porque como él tenía que empezar cuando no había nada, tenía que saber pescar; tenía que saber dónde estaban los montones de pecesitos; con que mirara el agua y la red donde había peces. Dios entrenó a Pedro para pescar. En el día de Pentecostés, 3000; en la puerta la Hermosa, 5000. Pero, ¿qué hay que hacer cuando ya todos esos peces se han recogido, como quien dice las piedras se han comprado? Entonces después aparece Pablo.
Pablo el constructor. Cuando uno llega al capítulo 12 de Hechos, pareciera que ya no menciona más a Pedro y empieza el capítulo 13 con Pablo. Y sigue una prolongada secuencia del ministerio de Pablo. ¿Y Pablo qué era? Era un constructor de carpas. ¿Por qué el Señor entrenó a Pablo como constructor de carpas? Porque Pablo tenía que hacer el plano para construir la casa de Dios. El es quien más habla en la Biblia del Cuerpo de Cristo. El que más habla de la edificación del Cuerpo de Cristo, de la Casa de Dios, del Tabernáculo de Dios. Cuando uno lee la construcción del Tabernáculo, uno se da cuenta que debe saber un poco de carpas para poder entender que tal cortina va con esto y adelante, y aquí le sobra un pedazo atrás y aquí otro adelante y esta va enrollada para allá. Eso que lo lea un lego, no entiende. Pero Pablo había sido entrenado para leer; si él hacía carpas. Cuando Pedro, que era la vanguardia, recogió los pescados, vino el constructor de carpas a edificar la tienda de Dios. Y por eso el liderazgo pasó a Pablo. Primeramente Pedro recogió multitudes, pero de pronto allá en Antioquia como que Pedro empezó a tambalear un poquito y fue Pablo el que tuvo que poner en orden a Pedro, y le dice: "Mira, Pedro, tú vas a echar a perder la evangelización a los gentiles"; como quien dice : "Cuando estabas tú solo, comías con ellos tranquilo, pero tan pronto vinieron algunos de parte de Jacobo, tú ahora empiezas a judaizar . ¿No te acuerdas que en Jerusalén decidimos que por fe y no por obras, etcétera?". Lo tuvo que reprender. Y la vanguardia había sido Pedro, luego Pablo recibió la guardia. Pero Pablo llega para allá en la última carta, que es 2 Timoteo y dice (1:15): "...me abandonaron todos los que están en Asia..."; “quédate en Efeso, Timoteo, para que mandes algunos que no enseñen diferente doctrina". Ya Pablo estaba por morirse y se habían infiltrado algunos como Himeneo, Alejandro y Fileto, para meter cosas; es decir, la carpa de Dios empezó a agujerearse y la red de Dios empezó a agujerearse.

Juan el remendador. Cuando Pablo murió, ¿saben quién quedó en Efeso y Asia? Juan el apóstol. ¿Saben qué hacía Juan cuando sus compañeros estaban paseando? Remendaba las redes. Juan era un remendador. Dice que cuando estaba remendando lo llamó el Señor. Juan fue la retaguardia. Primero corrían juntos, y aunque llega primero Juan, no entraba. Entraba Pedro, Juan parece que siempre se quedaba para el final; como que era muy callado. Parece que los demás hablaban, opinaban y él como que no decía nada. El esperaba su hora. Y así es con algunos. Hay hermanos que son Pedros, la vanguardia; otros que son Pablos, la guardia, y otros que son Juanes, la retaguardia. Hay hermanos que Dios utiliza para empezar, a otros para continuar, y otros para terminar. ¿Quién es el que termina todo en la Biblia? Juan. ¿Quién es el que completa los evangelios? Juan. ¿Cuáles fueron las últimas cartas que fueron escritas, incluso antes de Judas? Las de Juan. ¿Cuál es el último libro de toda la Biblia? El Apocalipsis de Juan. Juan es el que termina, la culminación. El es la retaguardia. Nosotros no tenemos que ser envidiosos; quién será el primero, quién será el segundo, quien el tercero. Eso lo determina Dios. Dios prepara a Pedro para la vanguardia, a Pablo para la guardia y a Juan para la retaguardia. Pero la vanguardia, la guardia y la retaguardia es el todo. Y es lo que nos debe importar: somos una misma cosa; no debemos pelear quién va primero, sino acatar con alegría la parte nuestra. Si me toca la retaguardia, amén; mejor es el que ríe de último que el que ríe primero. Pero si me toca reír primero, amén, gracias, Señor, porque me permitiste abrir brecha. Ni primero ni último; amén, Señor, aquí voy como un emparedado; voy bien, gloria a Dios. Con buena actitud, con buena disposición. Eso es importante para que la obra marche.
¿Tú no sabes para qué te preparó el Señor? ¿Para ser un Juan? ya llegará tu hora. De pronto le toca la hora a Pablo, ya no a Pedro; después le toca la hora a Juan; ya no a Pablo. Cuando Pablo dijo: "Me abandona¬ron los que están en Asia...". Bien, Juan, tú vas para Asia. Y Juan se quedó en Asia, porque la obra es de Dios, no es del hombre, y Dios prepara a los que El quiere. Observe que no fue Pedro ni Pablo los que dejaron a Juan; fue la cabeza soberana. Dios puso a unos a la vanguardia, otros a la guardia y otros a la retaguardia. Rubén va al sur; al norte va Dan, al occidente va Efraín. Eso lo determina Dios. Nosotros lo que debemos estar agradecidos de la parte que nos tocó a nosotros. Y si nos tocó llevar la bandera, la llevamos, y si nos tocó secundar, secundamos; si somos vanguardia, amén; si somos guardia, amén, y si somos retaguardia, amén. El mismo Dios a veces iba a la vanguardia y a veces iba a la retaguardia. Cuando había que seguir por el camino, por el desierto, entonces iba la columna de nube adelante, y el pueblo la seguía; cuando los egipcios los perseguían desde atrás, Dios era la retaguardia y Dios iba a la espalda de su pueblo, y como nube; y para el pueblo era luz y para los egipcios era nube y ellos no podían acercarse, no podían alcanzar al pueblo porque Dios era la retaguardia. De manera que aceptemos cualquiera sea nuestra posición, en coordinación en el Cuerpo de Cristo. Aceptar estas cosas, verlas, nos ayuda mucho a facilitar la bendición de Dios.

la obra apostólica y su escuela cristiana

LA OBRA APOSTÓLICA
Y SU ESCUELA CRISTIANA


La figura de la casa de Dios en el Antiguo Testamento
“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo” (Hch. 13:1).

Antioquía era una localidad, y era la jurisdicción de la iglesia de esa localidad. Los discípulos recibieron el nombre de cristianos por primera vez en Antioquía, el que luego se extendió por toda la región . Esto nos lo refiere el libro de los Hechos de los Apóstoles. Este libro no es tan sólo una historia más, sino que es un modelo normativo. Recordemos que en el Antiguo Testamento, el trono de Dios aparecía rodeado de cuatro querubines que eran guardianes del trono. La verdadera casa de Dios es la Iglesia, el verdadero trono de Dios es el corazón de la Iglesia, y la historia de la Iglesia comienza en Hechos de los Apóstoles, guardado por los cuatro evangelios, de la misma manera que el trono estaba rodeado de cuatro querubines. Hechos de los Apóstoles no es cualquier libro; su verdadero nombre debería ser Hechos del Espíritu Santo, porque en el Antiguo Testamento aparece el trabajo del Padre, luego en los evangelios aparece la encarnación del Verbo y aparece el Hijo, pero si vemos cómo comienza Hechos de los Apóstoles, vemos que allí dice: “1En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido” . En esta cita se afirma que lo que hizo Jesús al comienzo no es todo, sino apenas lo que comenzó a hacer. Eso quiere decir que los Hechos es la continuación de lo que Jesús ahora exaltado está haciendo, y es por esto que comienza con la exaltación, o sea, con la ascensión. Los evangelios muestran la vida terrenal del Señor Jesús, y precisamente en este punto fue que comenzó a hacer. Ahí no termina el trabajo del Señor. Ahora El ascendió, y el Padre le dijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Salmo 110:1). Entonces vemos que hay un trabajo celestial que el Señor Jesús hace.
“10El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efesios 4:10-12).
Vemos que sigue la edificación del Cuerpo de Cristo, porque Jesús dijo: “Yo edificaré mi iglesia”; o sea que Él se sentó a la diestra del Padre para esperar que el Padre le ponga las cosas bajo Sus pies, y el vehículo o medio por el cual el Padre le coloca las cosas bajo Sus pies es la Iglesia, porque Él es la Cabeza. Entonces los evangelios nos muestran la historia terrenal de la Cabeza, pero Hechos de los Apóstoles nos muestra la historia del Cuerpo, el comienzo del Cuerpo, el plano de la Casa. En el Antiguo Testamento, Dios no permitía que la casa se hiciera de cualquier manera, sino que estableció un plano, y eso se repite constantemente. Por ejemplo, cuando Jacob se iba a ir de su tierra, el Señor se le apareció en sueños y le prometió que iba a estar con él y que lo iba a guardar; entonces veía Jacob una escalera en donde ángeles subían y descendían. Cuando Jacob despertó, dijo: “¡cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo” . Luego tomó una piedra y la ungió con aceite, y esa fue la primera señal de la casa de Dios, la piedra ungida. Pero después ya no es una piedra ungida con aceite, sino que es el tabernáculo hecho por Moisés, ungido con la gloria de Dios, con la nube de Su gloria, que representa lo mismo que la piedra con el aceite, que es Bethel. El tabernáculo también es el nuevo Bethel, porque es la casa de Dios, el templo de Dios.

Vemos así que la tipología se hace más compleja, pero el principio es el mismo, y el Señor, que fue tan detallista en el tabernáculo -que no era sino la figura de las cosas celestiales, que no era todavía el templo verdadero sino apenas el tipo, la maqueta, no la casa legítima-, luego desarrolla ese mismo principio pero con más detalles, en el templo de Salomón, citado en los libros de Esdras y Nehemías. Después, cuando ya el pueblo había sido cautivo, el Señor muestra otra vez la visión ideal a través de Ezequiel. Y así con muchos otros profetas, el Señor muestra el mismo principio. Eso era la figura, y el Señor es detallista en la figura y está constantemente diciendo que las cosas se hagan conforme al modelo de lo que fue mostrado, conforme al plano. Aquello era solamente la figura, no era la verdadera casa de Dios, porque como dice el Nuevo Testamento, la casa de Dios somos nosotros, la Iglesia; esa es la verdadera casa de Dios, ese es el templo de Dios en el Nuevo Testamento.

El plano de la edificación de la casa de Dios
Si el diseño de la edificación del templo fue tan detallado en el Antiguo Testamento, ahora no podemos improvisar ni pasar por alto lo que el Espíritu Santo inspiró a Lucas, porque Hechos de los Apóstoles es el plano de la edificación de la casa; es el modelo de cómo esa casa empieza a ser edificada. Es una continuidad, es un plan que se va desarrollando; no podemos cambiar el plano, tenemos que someternos al plano de Dios, que es la Palabra. Si estamos en el reino, tenemos que estar bajo la constitu¬ción del Rey, que es la Palabra de Dios, y en especial el Nuevo Testamen¬to. Tomamos el Antiguo Testamento como figura para complementar e iluminar el Nuevo Testamento, y éste nos ayuda a entender mejor el Antiguo y aprovecharlo. La Palabra de Dios es nuestra constitución, y lo que está en Hechos de los Apóstoles son los movimientos que el Espíritu Santo realizó con ellos; cómo los dirigió, cómo se movió en ellos y les mostró cómo hacer las cosas. Si nosotros cambiamos eso y empezamos a hacerlo de otra manera, entonces estamos construyendo una cosa diferente a la que el Señor está mostrando. Dios está desarrollando un plan definido y eterno, y todos los principios de esa edificación son inmutables; esto lo observamos a través del Antiguo Testamento con las diferentes edificaciones que se dieron de la casa de Dios, empezando por el tabernáculo de Moisés y siguiendo con el templo de Salomón; además incluyendo las distintas etapas de restauración del culto de la casa de Dios que hicieron Esdras, Nehemías y los profetas.

Encontramos que Dios siempre lleva un plan definido y continuo a través de toda la historia, comenzando por David que es figura de Cristo, porque lo que el Padre le dijo a David fue que su hijo le edificaría casa; y el hijo de David en figura fue Salomón, quien edificó la casa. Pero el verdadero Hijo del cual Salomón solamente era tipo, es el Señor Jesús; es el verdadero Hijo de David. Él es el David mayor del cual el anterior era solamente una figura, y Él es el que verdaderamente le edifica casa al Padre. Esa casa es el Cuerpo de Cristo; o sea que todo lo anterior era la figura, era la maqueta, era el plano; y si aun en esta maqueta el Señor era tan detallista, ¿cómo no lo será ahora en la construcción verdadera? Por esa razón nosotros ahora debemos hacer las cosas sometiéndonos al plano que Dios ha puesto, corrigiendo aquello que no esté de acuerdo con lo que Dios ha dispuesto. El Espíritu Santo siempre ha estado corrigiéndonos y siempre se está moviendo. Volviendo a Hecho de los Apóstoles, vemos que no es tan sólo una historia, es el plan normativo de la edificación de la casa de Dios, inclusive con el lenguaje parecido al tipológico. Recorde¬mos en Crónicas, cuando habla de la obra del ministerio de la casa de Dios, es la misma expresión que usa Pablo, quien estaba teniendo presente el plano porque él era el arquitecto; él sabía qué era lo que Dios le estaba mostrando en el plano, y sabía que él tenía que hacer eso ya en la realidad y no solamente en la idea, en la visión, en el entendimiento. ¡No! Ya las cosas tenían que hacerse en la realidad.

Formación de la iglesia local y su presbiterio
En Hechos 13 encontramos que la ciudad de Antioquía es una localidad. “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2). En la ciudad de Antioquía hubo algunos que fueron evangelizados y discipulados, y la suma de los creyentes salió de la ciudad; es decir, fueron tomados de entre el mundo, de entre las demás personas que habitaban la ciudad, y llegaron a conformar la iglesia de la ciudad; es el segundo círculo interior; el círculo de afuera es la ciudad. Los discípulos de la ciudad forman la iglesia.
Ese es el primer paso en el proceso. De la ciudad surgen los discípulos, y los discípulos forman la iglesia local; ese es el proceso. El segundo paso consiste en que, en el ejercicio de la vida eclesiástica, de la vida de la iglesia, de los discípulos de la iglesia surgen los ancianos; es decir, cuando los hermanos empiezan a tener comunión unos con otros, van surgiendo los más maduros, los que son cuidadores de los otros, aquellos a quienes el Espíritu Santo les va otorgando esa capacidad, entonces de la iglesia surgen los ancianos que forman el presbiterio. Ese es el tercer círculo hacia el interior.

Formación de la Obra

Observamos en Hechos 13:2 que del presbiterio surgen los apóstoles para ser enviados a la obra, y este es el círculo más interior que conforma todo el proceso. Leemos en Hechos que los apóstoles que son enviados a la obra, se dirigen a otras ciudades y forman discípulos en las diferentes ciudades de la región, conformando con éstos la iglesia de cada ciudad, y de entre ellos mismos surgen los ancianos. Después que se ha dado este proceso, ellos volvían y visitaban a los hermanos para confirmarlos y establecer los presbiterios.
“De allí navegaron a Antioquía, de donde habían sido enco¬mendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido. Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos” (Hechos 14:26,28).
Aquí notamos que ellos salieron de Antioquía y volvieron a Antioquía; esto quiere decir que este proceso tenía un centro desde el cual salían y al cual volvían; o sea que, por una parte Antioquía era ciudad sede de la iglesia local, y por otra, Antioquía se constituyó en el centro de la obra de la región; es decir, que hay un lugar desde donde se sale y a donde se vuelve, y en ese lugar se fortalece el testimonio más que en los otros lugares. Eso significa que en Antioquía tenía que haber un testimonio fuerte que pudiera sustentar a los otros mientras que éstos se estaban formando. Lo mismo sucedía en Jerusalén con los apóstoles. Ellos salían a extender la Palabra y a ministrar a otras ciudades y volvían a Jerusalén. Inclusive, cuando hubo persecución, el resto de hermanos de la iglesia se esparcieron, pero los apóstoles se quedaron en Jerusalén, porque Jerusalén era el centro de la obra en un comienzo.

Jurisdicción y centro de la Obra
Notamos que hay a veces una que otra iglesia de donde surgen apóstoles, que constituyen a esa localidad, no a la iglesia sino a la localidad, en centro de la obra; porque así como la jurisdicción de la iglesia local es la localidad, la jurisdicción de la obra es la región; pero esa región tiene un centro con un testimonio fuerte, de donde salen los apóstoles y al cual pertenecen. La jurisdicción de la iglesia local es la localidad, y ésta es estática, y los creyentes de allí forman esa iglesia local.
La jurisdicción de la obra es la región, y además se va extendiendo, se va ampliando, porque es movible. En el centro de la obra se establece la Escuela de la Obra, para hacer el trabajo en la región, el trabajo conjunto con las iglesias de la región; y los límites de esa región son los que el Espíritu Santo dé.

Debemos permanecer fieles y hacer el trabajo que Dios quiere que hagamos o de lo contrario el Señor puede quitar de en medio de nosotros su candelero. Vemos por ejemplo a Efeso, que fue un centro de la obra. En Apocalipsis 2:5, el Señor le exhorta a que se arrepienta o de lo contrario Él quitaría su candelero de en medio de ellos. Pero ellos no escucharon Su advertencia y así fue que los turcos invadieron a Éfeso, imponiendo la religión musulmana que está actualmente, y ya no hay iglesia cristiana que domine en la ciudad.
Entonces, retomando el tema, la jurisdicción de la obra es regional, y los límites de la región son movibles; según el Espíritu Santo, se amplía. De donde resumimos:
1. De la ciudad surgen los discípulos que conforman la iglesia de la localidad.
2. De la iglesia de la localidad surgen los ancianos u obispos o presbíteros que conforman el presbiterio de la iglesia de la localidad.
3. De en medio del presbiterio, surgen los apóstoles que son enviados a la obra.
4. Los apóstoles van a diferentes ciudades o localidades dentro de una región asignada por el Espíritu Santo, de límites movibles según el Espíritu, y evangelizan, hacen discípulos y fundan iglesias, una en cada localidad. Ejemplo, Antioquía, Listra, Salamina, Pafos, Derbe.
5. Luego las visitan repetidamente, confirmando a los discípulos y a las iglesias. Hay que confirmar a cada discípulo y hay que confirmar a la iglesia como iglesia. Hay veces en que los discípulos están dispersos y no están actuando como iglesia de la localidad, entonces es necesario confirmarlos para que sean buenos discípulos y buena iglesia, que actúe como iglesia de esa localidad. Entonces se tiene que confirmar a los discípulos y a las iglesias, darse instrucciones, enseñar, ordenar, corregir lo deficiente, y constituir ancianos. También se edifica a los ancianos, se supervisa y se enseña. Y es que hay cosas que sólo se tratan entre obispos; como por ejemplo llegar a acuerdos doctrinales entre los apóstoles. Esto se hace en un concilio; por eso el concilio de los apóstoles es la más grande autoridad que existe en un lugar; esta autoridad se le ha delegado el Espíritu Santo como instrumento. El colegio de los apóstoles es el instrumento o canal más apropiado de la autoridad del Espíritu y de la Palabra.

La comunión apostólica

La región de la obra tiene un centro donde se fortalece el testimonio, y desde allí salen los apóstoles en sus correrías y allí vuelven, hasta que establecen otro centro. Esa es la manera como se multiplica. Por ejemplo, a Jerusalén llegaron noticias, y de Jerusalén salían y a Jerusalén volvían los apóstoles. Los apóstoles no se quedaron en un solo lugar, sino que iban a extender la obra, pero regresaban al lugar de donde habían salido. Luego ellos iban de nuevo a inspeccionar cómo estaban las cosas en las diferentes iglesias, confirmando a los hermanos, de tal modo que había comunión, estando todos en un solo Cuerpo, un solo Espíritu y una sola comunión. Debemos establecer la comunión del Espíritu y del Cuerpo con nuestros hermanos. Pablo habla a los efesios, diciéndoles: “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” . También habla de partir el pan, en donde encontramos la comunión del Cuerpo; pero ese pan no es el nuestro, sino que se refiere al pan del Señor, el que dio en la Santa Cena, diciendo: “Comed y bebed todos de él”. Entonces aquí se refiere a la mesa del Señor, a la cual se sientan todos los que están invitados. Así que lo que hay que establecer en una localidad es la comunión del Espíritu, la comunión del Cuerpo y la comunión de los apóstoles.
Esta comunión de los apóstoles es la misma de la que habla el apóstol Juan, cuando dice: “Eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” . Entonces los apóstoles tienen esa comunión entre ellos, que están reteniendo el ministerio, el depósito, la Palabra del Señor, y cuando ellos fundan una iglesia local, lo hacen como parte del Cuerpo de Cristo, como manifestación del Cuerpo; es decir, se establece la comunión de la Trinidad, que es la comunión del Espíritu. “Como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:21). Esa es la comunión de la Trinidad, que es la comunión del Espíritu y del Cuerpo, y esa es la comunión de los apóstoles.
La comunión de los santos es la comunión del Cuerpo y por ello tenemos conciencia de que somos una Iglesia, la Iglesia del Señor; la que tiene comunión con todos aquellos que tienen un mismo Espíritu. En esta Iglesia no hay disensión (como en Corinto en la época de Pablo). Debemos trabajar para el Cuerpo de Cristo, que es uno solo. La comunión será interrumpida cuando hay disensiones, iras, celos. Esto no debe ser porque debemos tener comunión con el Espíritu, independientemente de si los hermanos están lejos o cerca. La Iglesia es una, como lo dice Pablo, pues todos son bautizados en el nombre del Señor; todos son un Cuerpo en Cristo, pero cada uno tiene una función distinta.

La Escuela de la Obra

De acuerdo al capítulo 13 de Hechos, Pablo se quedó más tiempo en Antioquía, porque se tenía que fortalecer la iglesia. De allí se fue a Efeso , en donde había un discípulo llamado Tiranno que tenía una escuela, en la cual discutía y enseñaba la Palabra del Señor. Pablo se quedó en Efeso por espacio de dos años, pero su trabajo repercutió en toda Asia.
En Hechos 20:17-27, leemos que Pablo le transmitió el consejo de Dios a un grupo. No se rehusó a hacerlo y por tal razón Pablo estaba limpio de la sangre de ellos. Luego ellos debieron trabajar. En este sitio los hermanos invirtieron en la obra del Señor, y no derrocharon en grandes edificios (hacían las reuniones y servicios en las casas). La responsabilidad de ellos era ir a cada casa y predicar la Palabra, orar, enseñar. Cada uno de los hogares cristianos en Jerusalén, por ejemplo, no era una iglesia, sino que todos eran la iglesia en Jerusalén.
En el capítulo 2 de la epístola de Santiago encontramos que se nombra a la congregación, que en griego significa sinagoga. Las sinagogas eran casas. Allí se reunían para enseñar y también para tener esparcimiento. Las cosas pertenecían a la iglesia y los hermanos podían hospedarse en estas casas, y allí compartían y se cuidaban unos a otros. Los más pudientes no avergonzaban a los que no podían aportar. Los diáconos son los que administran todo el aspecto material en las casas y en las sinago¬gas. Ellos eran los que servían a las mesas. Una parte de la sinagoga era el sitio donde las personas se sentaban y departían de la Palabra del Señor. También los hermanos se reunían en casas, como es mencionado en algunas partes de Hechos. Por ejemplo, en la casa de la madre de Marcos.

El consejo de Dios
En Hechos 20:27, leemos una frase que Pablo dijo a los hermanos del presbiterio de Efeso: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Aquí la Palabra nos habla del consejo de Dios, lo cual era el resumen del contenido de la obra. Durante esos dos años Pablo compartía el consejo de Dios, el plan divino, el depósito de Dios, en la escuela de la obra. Eso era lo que enseñaba allí; pero ese trabajo después fructificó por toda Asia, porque todos empezaron a trabajar, habiendo comunión del Cuerpo.
Pablo escribió desde Corinto la carta a la iglesia de Roma, pero esa iglesia ya existía antes de que Pablo fuera allí . Precisamente en esa carta él anuncia su visita a Roma. Cuando llega allí alquila una casa y empieza a hacer el trabajo de la obra, como consta en Hechos 28:30,31.

plan orgánico del depósito de Dios

PLAN ORGÁNICO
DEL DEPÓSITO DE DIOS


Herramientas y Contenido
En Hechos 20:27 el apóstol Pablo dice a los mismos ancianos de Efeso que él no ha rehuido anunciar el consejo de Dios. Eso significa que el tema que se estudiaba en la escuela cristiana se puede resumir en “Todo el Consejo de Dios”. Hay que saber que las cosas claves que son el patrimonio de la Iglesia, debe ser administrado por los obreros del Señor y por los presbiterios, y luego por la Iglesia misma. Vamos a ver algunas áreas que son fundamentales en la consideración del Depósito de Dios y después las iremos desglosando en sus distintas materias en que se relacionan.
Dios ha hablado de muy diversas maneras y de muchas cosas, por esto vemos que la Palabra de Dios se encuentra en la Biblia, que es como el libro oficial de Dios; es donde está la revelación proporcional de Dios, o sea, como Dios propone; como la verdad que es. Se sucedieron los hechos, se registró, se coleccionó, y se formó el canon.

I - Exégesis
Es sacar el sentido del texto. Lo que Dios ha revelado y está escrito en las Sagradas Escrituras. Lo primero que tenemos que hacer es sacar la exégesis de los libros inspirados.
La exégesis bíblica se divide en:
a) Exégesis Veterotestamentaria. o sea de los libros del Antiguo Testamento.
b) Exégesis Neotestamentaria, o de los libros del Nuevo Testamento.
Para saber cuáles son esos libros tenemos que entrar en otra área. Ya hoy los tenemos coleccionados en la Biblia, pero, ¿por qué son éstos y no otros, cómo llegaron a ser éstos y a formar parte de la Biblia? Esto lo responde la siguiente área.

II - La Bibliología
Esta no trata del mensaje mismo, sino que trata de los documentos en que viene el mensaje; por qué son inspirados, por qué son legítimos, cuál es la historia de cada uno de ellos; esto forma el aparato de la Biblia. Entre la Exégesis y la Bibliología existe una área que se llama

III - Hermenéutica
Proporciona las herramientas para hacer la exégesis de los textos. Nos da el conjunto de normas, principios, métodos para hacer una correcta interpretación; es la ciencia y el arte de la sana interpretación; hay que saber acercarse adecuadamente. El Señor ha revelado temas que están en la combinación de los libros de la Biblia, o sea que en un libro habla Dios de algo que está complementado en otro; debido a eso hay que estudiar los diferentes temas que se encuentran en la Biblia en la armonía de todo el depósito. Hay que estudiar la “Suma de la Palabra”, y eso se nos facilita estudiando la

IV - Teología
Es el estudio de la Palabra de Dios. Esta área combina todos los elementos entre sí, encierra las diferentes áreas.

V - La Historia
Dios no ha revelado la Palabra en una sola época, de golpe, sino a través de miles de años, y hubo un proceso histórico, un período de revelación, otro período de transmisión oral, otro período de registro, otro de recolección y del formación del canon y otro período de entendimiento eclesiástico del pueblo de Dios acerca de esta revelación. Dios ha tenido trabajando a su Iglesia en la revelación de Su Palabra. La Iglesia lleva el depósito de su propia historia; debemos conocer en dónde estamos y hacia dónde vamos, qué ha sido revelado y qué aún no; qué cosas tienen que ser guardadas, qué cosas deben ser corregidas, lo que está deficiente, pues el depósito debe ser guardado. Hay áreas que son a nivel personal e individual con Dios, y a nivel colectivo y es lo que llamamos

VI - La Liturgia

Esta es una palabra bíblica. Se encuentra en griego y significa culto o servicio a Dios. Ejemplo, cuando Zacarías acabó su liturgia. Tiene que ver con la vida devocional, la diaconal, la cultual. La oración, el culto, la alabanza, hacen parte de la liturgia.

VII - Pastoral
El Señor nos involucra con otros.

VIII - La Apologética
La Iglesia no se mueve entre ángeles sino entre demonios que establecen rivalidad a la revelación divina. No solamente hay que publicar la verdad, sino también realizar una defensa de ella. 1 Pe. 3:15. La palabra en griego es apología o defensa ().

IX - Heresiología
El diablo es tan sutil que ataca la verdad y la presenta pero con errores; credulidad errada, tergiversada. Esta área trata de las herejías y hay que conocer sus errores; en qué consisten y poder distinguirlos a tiempo, para poderlos refutar y denunciar.

X - La Misionología
Es lo que se relaciona con el trabajo misionero. La transmisión del evangelio a una cultura pagana, por ejemplo a una cultura musulmana. A veces se transmite a un campo igual, pero otras veces no.

XI - Cívica
El Señor nos ha hecho ciudadanos, y nos enseña a distinguir qué es lo de Dios y qué es lo del César. Si tomamos solamente una o dos de estas materias y nos especializamos en ellas, nuestro crecimiento llegaría a ser equivocado, no habría equilibrio, sería desbalanceado. Hay que estudiar¬las en forma conjunta, como lo dice Isaías 28:12-13.

DESGLOSE DE ESTAS ÁREAS POR MATERIAS
I - A - BIBLIOLOGÍA
1. Introducción General a la Biblia
Vista panorámica. Cómo está formada. Cuáles son sus partes, qué tratan.
2. Canon Bíblico

Cuál es el canon, cómo se formó, cuáles son los libros canónicos, por qué son canónicos, cómo se reconocieron que son canónicos, por qué estos 27 libros del Nuevo Testamento son reconocidos como canónicos.
3. Autenticidad Bíblica
Por qué estos libros canónicos son auténticos, cómo sabemos que no son falsos, que son los libros verdaderos.
4. Teopneustia
La materia que se ocupa de la inspiración de la Biblia. Cómo se interpreta la inspiración de la Biblia. Cuáles son las distintas teorías acerca de la interpretación. Cuál es la correcta, cuáles son las equivocadas. Cómo enfrentar a los que pretenden atacar este tema. La inspiración de la Biblia a través de ciertos argumentos, cuáles son éstos y cómo se demuestra que son verdaderos.
5. Manuscritos Bíblicos
Las raíces de los textos, los manuscritos más antiguos que existen; cuáles son del siglo I, del siglo II, como testigos históricos del texto.
6. Versiones Bíblicas
Cuáles son las traducciones principales. Cuáles son más legítimas que otras.
7. Criticismo Sagrado
Es el que se ocupa de la época terciaria, cuaternaria, la llamada alta y baja crítica en la que la apostasía está haciendo estragos y la Iglesia tiene que dar su respuesta y presentar un criticismo conservador.
8. Introducción Especial a los Libros del Antiguo Testamento
Estudia cada libro en particular; en qué tiempo fue escrito, en qué circunstancias, por quién, para quién, de qué trata, cuál fue su mensaje, a quién fue dirigido.
9. Sinóptica
La interrelación entre los evangelios sinópticos. Hay una relación especial en Mateo, Marcos y Lucas.
10. Introducción Especial a los Libros del Nuevo Testamento
11. Parádosis
Tradición oral protobíblica. Se fueron formando tradiciones, así como fue contado el cuento de Caperucita Roja. Así fue primeramente la Biblia, esto sucedió ante testigos y éstos contaron a otros y el Espíritu Santo parte de esta historia oral hizo que la escribieran algunas personas en forma fiel.
12. Fuentes Bíblicas

2 Tesalonicenses 2:15. Se coloca primero la Escritura y luego las fuentes, porque Dios mismo utilizó estas fuentes para sus escritos. Por ejemplo, en la lectura del libro de Reyes y Crónicas, dice: y los demás hechos los encuentras en los libros de Salomón, y del profeta Isaías.

B - BIBLIOLOGÍA APÓCRIFA
Esta área es apéndice de la Bibliología.
1. Deuterocanónicos
Libros que son cristianos pero que no aparecen en las Biblias protestantes. Por ejemplo, las epístolas de Bernabé y Clemente en el Nuevo Testamento, y en el Antiguo Testamento, los libros de Enoc, Sabiduría, Eclesiástico, y otros.
2. Apócrifos del Antiguo Testamento
El Testamento de Job, el Testamento de Salomón, el Libro de Enoc, el libro de Noé, son pseudoepígrafos; así también hay apócrifos sapiensales, apócrifos históricos, apócrifos proféticos, apócrifos apocalípticos, etc.
3. Qumran
El famoso descubrimiento en las cuevas del Mar Muerto, llenas de bibliotecas antiguas de los esenios, y allí había documentos bíblicos que respaldan el libro de Isaías, el de Habacuc, que datan de 200 años a.C., y al compararlos son exactamente iguales. Aquí vemos la fidelidad del texto.
4. El Talmud y la Literatura Rabínica
Es el libro sagrado de los ortodoxos judíos. El ambiente judío en el tiempo de Jesús. El Talmud es la colección de los escritos tradicionales rabínicos en tiempos de Jesucristo y de la Iglesia primitiva, y está formado por:
4a. La Mishná
Escritos de los rabinos tanaítas del siglo I al III d.C.
4b. La Gemará
Escrito por los rabinos ameritas del siglo IV al VI d-C.
5. Apócrifos del Nuevo Testamento
Existen otros evangelios de los cuales se ha apoyado el cristianismo de la “Nueva Era” para confundir, como son los Hechos de Juan, los Hechos de Matías. Las apócrifas y Apocalipsis de Pedro y de Pablo. Aquí también tenemos la Biblioteca de Mac Amarí.
6. La Kábala

Lo referente al ocultismo, la interpretación mística del Nuevo Testa¬mento, que es base a todo el ocultismo moderno, incluyendo la brujería. La Cábala judía donde encontramos las fuentes del Rosacrucismo. En Mateo 23:34, el Señor mismo envía profetas, sabios y escribas; son diferentes ministerios que se ocupan de varias tareas. Los profetas son los que canalizan y profieren el mensaje de Dios. Los sabios son los maestros; los que enseñan el mensaje profético, el cual tiene que ser didácticamente transmitido. Los escribas son todos los que trabajan en la colección de los datos, el trabajo de biblioteca. Si no huera sido por éstos, no tendríamos la Biblia hoy.


II - A - HERMENÉUTICA
1. Metodología de estudios bíblicos
Los distintos métodos en que se puede estudiar la Biblia.
2. Hermenéutica Básica
Estudia los principios, métodos, reglas, normas de interpretación de un texto. No se puede basar una doctrina en un versículo, por eso hay que conocer el contexto. Palabras que son metáforas, cuáles son las parábolas, dónde está la alegoría y dónde no es; la hipérbole, estudiar si es lo que se usaba en esa época.
3. Hermenéutica Veterotestamentaria
Existen dos puntos que debemos tener en cuenta aquí:
3a. Cómo interpretar el Antiguo Testamento. Los distintos géneros literarios que encontramos en la Biblia.
3b. Cómo el Antiguo Testamento misno se interpreta. Así mismo hay cosas que el Señor dijo en una época y que fueron interpretadas por inspiración del Espíritu Santo en otra época, pero que siempre han estado en la Biblia. Por ejemplo, cómo se interpretaba Génesis en el tiempo de Esdras.
4. Hermenéutica Neotestamentaria
Cómo el Nuevo Testamento se interpreta a sí mismo; cómo el Nuevo Testamento interpreta al Antiguo Testamento, y cómo interpreta el Buevo Testamento a la luz de la interpretación que él mismo se da.
5. Hermenéutica Histórica
Sabe cómo se ha interpretado históricamente, cuáles son las distintas escuelas de interpretación, en qué se parecen, en qué se diferencian, qué aprueba la Biblia y qué desaprueba.


B - LA FILOLOGÍA BÍBLICA
Estudia los idiomas de la Biblia, los textos originales en que fue escrita.
1. Introducción al Idioma Bíblica
Cómo se escriben, cuál es el armamento de cada idioma, las principa¬les palabras, vocabulario, fonética, sintaxis.
2. Hebreo Básico
3. Griego Básico
4. Hebreo Avanzado
5. Griego Avanzado
6. Latín
Para tener acceso a la documentación cristiana primitiva de los llamados padres de la Iglesia, pues ellos escribieron en este idioma.



Hasta aquí tenemos las materias que podríamos llamar auxiliares, las que forman el aparato o el odre. Las que vienen en seguida, corresponden al vino.

III - E X E G E S I S
Esta área estudia los libros en sí mismos, el propio mensaje que encierra, qué es lo que Dios nos quiere decir, en cada uno de los pasajes, versículo por versículo, palabra por palabra.

A - EXEGESIS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Aquí los vemos en su orden cronológico:

1 Génesis
2 Job
3 Exodo
4 Levítico
5 Números
6 Deuteronomio
7 Josué
8 Jueces y Ruth
9 Samuel I y II
10 Salmos
11 Reyes I y II
12 Cantares, Prover¬bios, Eclesiastés
13 Isaías
14 Oseas, Amós, Mi¬queas
15 Abdías, Nahum, Joel
16 Jonás, Sofonías, Habacuc
17 Jeremías,
Lamentaciones
18 Ezequiel, Daniel (pro¬fetas de la cautivi¬dad)
19 Crónicas I y II
20 Esdras, Hageo, Zacarías, Nehemías (libros de a restaura¬ción o retorno del exi¬lio)
21 Eather y Malaquías.

B - EXEGESIS DEL NUEVO TESTAMENTO
1. Evangelio de Marcos, para los occidentales y romanos.
2. Epístola a los Tesalonicenses I y II
3. Evangelio de Mateo, para los judíos.
4. Epístola a los Gálatas. Es la base de lo que es el evangelio de las Iglesias de Galacia.
5. Epístola de Santiago.
6. Evangelio de Lucas y Hechos de los Apóstoles,
7. Epístola a los Romanos.
8. Epístola a los Hebreos.
9. Epístola a los Corintios I y II.
10. Epístolas paulinas de la prisión, que son: Efesios, Colosenses, Filemón y Filipenses.
11. Epístolas paulinas pastorales: Tito, Timoteo I y II.
12. Epístolas de Pedro I y II.
13. Epístola de Judas.
14. Evangelio de Juan, Epístolas de Juan I, II y III y Apocalipsis.
Por ejemplo, San Pablo escribió Romanos, tiene tantos capítulos, las partes de Romanos son tales, lasa secciones son estas: la primera trata de esto; la primera sección tiene subsecciones, su palabra clave, las raíces son tales y lo que Dios dice es esto, este versículo a otro.


IV - T E O L O G I A
Esta parte la estudiamos abordando los diferentes temas que contiene la Palabra de Dios.
1. Introducción a la Teología General.
2. Teología Bíblica.
3. Teología Propia. Dios mismo, sus nombres, la Trinidad.
4. La Divina Teleología. Planes de Dios, sus objetivos, sus metas.
5. Cosmología. La creación; cómo se originó.
6. Angelología. Entre las cosas que Dios creó tenemos un mundo invisible.
7. Satanología. Qué dice el Señor de Satanás, el origen del mal.

8. Demonología.
9. Antropología. El estudio del hombre, lo que Dios ha dicho acerca del ser humano; origen, constitución.
10. Hamartiología. Todo lo relativo al mal, origen del pecado, su doctrina, etc.
Las materias que siguen a continuación se refieren a la salvación y al espíritu:
11. Cristología. Solamente estudia de Nuestro Señor Jesucristo.
12. Pneumatología. Tema del Espíritu.
13. Soteriología. Tema de la salvación, el bautismo, la gracia, la renovación, la fe, la santificación y otros afines.
La Eclesiología se divide en:
14. Eclesiología Bíblica. Lo que Dios ha revelado acerca de la Iglesia.
15. Eclesiología Eclesiástica Comparada. Lo que la Iglesia ha hecho en sí misma, para que la Biblia corrija lo que se ha hecho mal y no está de acuerdo a lo revelado.
16. Eclesiología Ecuménica. El movimiento eclesiástico ecuménico.
17. Tanatología. La muerte, el cielo, el infierno, el juicio, y otros similares.
18. Escatología. La consumación del plan de Dios. Profecías referentes al Mesías, las naciones, la tribulación, nueva tierra, etc.
19. Teología Liberal Modernista.
20. Teología Conservadora.
21. La Economía Divina Transcendente.

Del estudio de la exégesis de cada versículo, de cada pasaje, cada libro de un autor nos da la teología de este autor. Por ejemplo, la teología paulina nos da el estudio que surge de la exégesis de los libros escritos por Pablo. Si estudiamos los libros del apóstol Pedro, encontramos la teología petrina. Si se hace lo mismo con el apóstol Juan, tendremos la teología juanina; así hasta completar todos los autores del Nuevo Testamento y podremos tener la Teología del Nuevo Testamento. Lo mismo se estudia el Antiguo Testamento y tendremos la Teología del Antiguo Testamento, y el resumen de las dos nos daría la Teología Bíblica.

V - H I S T O R I A.

Las cosas no aparecen de un día para otro, sino que todo se ha ido desarrollando a través de los tiempos, y esto es lo que forma la historia. Siempre hay una continuidad histórica; así encontramos la Teología Histórica, que estudia el proceso histórico de la revelación divina: Cómo se reveló Dios originalmente, qué reveló Dios primigeniamente en forma rudimentaria, cómo se fue desarrollando a través de los tiempos, cómo fue registrada históricamente, qué peligros se han presentado en las diferentes etapas de la revelación, la Iglesia cómo empezó a entender lo revelado. Así como la verdad trinitaria ha sobresalido a la verdad a través de los siglos de lucha, qué errores han surgido y cómo se han corregido.
El Señor a través de la Biblia repite muchos pasajes; los recapitula. Así ocurre en Génesis, Exodo, Levítico, Números. Aquí está toda la ley, pero el pueblo va a entrar a poseer la tierra y El vuelve a recapitular todo el proceso de 40 años, y este es el libro de Deuteronomio. Deutero significa segundo, y nomios, ley, o sea, una segunda ley; una recapitulación de la ley. Tenemos así también que en el Salmo 78, el Espíritu Santo vuelve a recordar lo que ha pasado a su pueblo, aunque ya está escrito. También los libros de Reyes, su contenido se vuelve a repetir en Crónicas. En la apología de Esteban en Hechos, él hace una recapitulación de la historia del Pueblo de Israel para tener siempre presente la visión global, para no hacer cosas contrarias al propósito de Dios. Así mismo la Iglesia debe conocer su historia; es como un vaso colegiado lleno de una inmensa riqueza que debemos conocer.

1. Arqueología Bíblica
Nos pone en contacto con las evidencias del pasado que corroboran la veracidad bíblica, es decir que lo que dice la Biblia no es un cuento que se inventaron, sino que todo aconteció y han quedado restos, y la arqueología ha desenterrado esos restos y nos dan la prueba, pues, de lo que ha sobrevivido a tal o cual época. La arqueología vino a corroborar la historicidad de todo el proceso de salvación de Dios y de todo su plan.

2. Historiadores Paralelos a la Biblia
Los acontecimientos bíblicos se vieron en el mundo real y había testigos extrabíblicos. Así tenemos los historiadores clásicos como Herodoto, Jenofonte, que hablan de los sirios; todos estos vienen a enriquecer la visión. Muchas profecías bíblicas las entendemos mejor conociendo la historia de la época. Así también tenemos el capítulo 11 de Daniel, que es difícil comprenderlo si se desconoce la historia a que él hace referencia.

3. El Mundo Bíblico del Antiguo Testamento
Cuáles eran sus costumbres, sus idiomas, sus personajes; esto nos ayuda a entender mejor la Palabra de Dios.
4. Período Intertestamentario
Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, así entre Malaquías y el Nuevo Testamento.
5. El Mundo Bíblico del Nuevo Testamento.
Hasta aquí se estudia el documento que el Señor le ha dado a su pueblo, pero a continuación se desarrolla la historia de la Iglesia, y tenemos:
6. La Historia de los Dogmas.
Esta palabra griega se encuentra en la Biblia. Así tenemos en Hechos 16, que la Iglesia llegó a una conclusión y dio unos dogmas (Hechos 16:4, dogma =δόγματα). La Biblia dice en Efesios 4, que habría un desarrollo de la Iglesia hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conoci¬miento del Hijo de Dios, Hasta que todos lleguemos; o sea que aún en el tiempo de Pablo no habían llegado. La Iglesia está experimentando un desarrollo para alcanzar la unidad; se tenía la unidad del Espíritu, pero una cosa es la unidad del Espíritu, otra cosa es la unidad de la fe y del conocimiento.

7. Historia de la Filosofía.
La filosofía trata de responder a las principales cuestiones de la naturaleza humana. El ser, el conocimiento, la conducta, la verdad; son preguntas que el hombre se ha hecho, pero las respuestas las encontramos en la Biblia. El cristianismo va más allá de la filosofía, por esto la supera, y es por esto que se ha desarrollado una filosofía cristiana. Cuáles son sus errores, pues nos movemos en el mundo y éste se mueve a través de los filósofos seculares; la gente no nos lee, pero a pesar de eso, vive conforme al pensar de éstos.

8. Los Escritos Cristianos Primitivos.
De lo que algunos han llamado “los padres apostólicos”. Los documen¬tos de la Iglesia primitiva, la cual tuvo contacto directo con los apóstoles, pues éstos tuvieron sus discípulos, quienes escribieron sus documentos; incluso algunos de ellos son mencionados en la misma Biblia, como Clemente, Bernabé, Hermas, Policarpo, que nos enriquecen la visión de los siglos I y II cristianos.

9. Patrística.
Es el estudio de todo el período primitivo del cristianismo hasta el siglo VIII y la Edad Media. Aquí encontramos grandes hombres de Dios que han hecho considerables aportes y también protuberantes errores, pronuncia¬das herejías que se iniciaron, y se combatieron acertada y suficientemente en este período.
10. Medioevo.
Tanto en Oriente como en Occidente, vemos el desarrollo del cristianismo en el período medieval. En los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis vemos profetizadas las diferencias de un período a otro.
11. Islam.
Este comenzó en el siglo VI. Hoy en día millones de personas son musulmanas y tienen un gran desarrollo. Vemos su historia, sus principios básicos.
12. Escolástico.
Período donde se hicieron los grandes desarrollos dogmáticos, las grandes sumas teológicas como la de Tomás de Aquino, San Buenaventu¬ra, y también sus errores cometidos, y que se han heredado de ellos, y que de ellos la Iglesia aprovecha todavía hoy. De esto la Iglesia tiene que aprender y corregir.
13. Pre-reformadores.
Dios utilizó siervos suyos que fueron los pioneros que mantuvieron principios bíblicos que se fueron perdiendo en ese desvío, pero que eran la simiente que habría de brotar en la Reforma, y en la recuperación de cosas que se perdieron en la Edad Media. Estos conservaron clandestina¬mente los principios de la justificación por la fe, de la autoridad de la Biblia, entre otros, y rechazaron el papado monárquico.
14. Renacimiento.
Muchos desarrollos actuales provienen del Renacimiento. como el Humanismo actual. Se hicieron cosas buenas, como la de recuperar aquella documentación griega antigua, patrística y bíblica. Tenemos el caso de Erasmo de Rotterdam, que fue la gran luminaria del Renacimiento, quien conservó el texto del Nuevo Testamento en griego.
15. La Reforma.
16. La Contrareforma.
Es el origen del catolicismo que actualmente conocemos, con el Concilio de Trento.
17. Protestantismo Clásico o Escolasticismo Protestante.

18. Neoescolástica Católica.
Vino la Reforma pero luego comenzaron a formarse los grandes credos como la confesión de Westminster, la confesión de Amsburgo, las grandes controversias calvinistas, que hasta ahora existen.

Período moderno.
19. La Ilustración.
20. La Modernidad: Siglo XIX.
21. La Historia Contemporánea.
En estas tres últimas materias vemos el período de las grandes revoluciones como la Francesa; entran en la escena histórica personajes como Rousseau, Carlos Marx, Descartes. La Iglesia tiene que saber cómo ha sido el mundo y cuál ha sido la lucha de la Iglesia en la historia y qué nos corresponde a nosotros rescatar y qué desechar.


VI - LA LITURGIA.
Esta es una palabra bíblica griega que ha sido traspapelada por culto, pero en el griego es liturgia. Tiene que ver con lo relacionado al culto a Dios, tanto en lo devocional, como en lo colectivo. La Iglesia no es solamente una comunidad, sino que adora, que bautiza, donde se contrae matrimonio, se llevan a cabo cultos de diferentes clases.
1. Liturgia Devocional.
Lo relativo al culto de la persona con Dios, en su condición de sacerdote; la lectura de la Palabra, la intercesión, la comunión íntima con Dios, la adoración, la alabanza.
2. Liturgia Sacramental.
Todo lo que tiene que ver con el bautismo, el matrimonio.
3. Liturgia Cultual.
Lo que se refiere al culto colegiado. Hay 18 clases de reuniones diferentes y cada una tiene su proceso y su fin determinado. Hay 8 tipos de reuniones de la obra; 2 tipos de reuniones del presbiterio, y 8 tipos de reuniones de la iglesia local. Si conocemos esto se puede desarrollar la Iglesia y no se reduce a dos o tres tipos de reuniones solamente.
4. Liturgia Homilética.
La palabra Homilética viene de una griega que significa homilía, y es la enseñanza o disertación de la Palabra de Dios.

5. La Diaconía.
Todo el trabajo relativo al diaconado; esto tiene que ser claramente restaurado en la Iglesia, porque desafortunadamente se ha perdido. Hoy en día hay una idea muy pobre referente a la práctica del diaconado. Esta es una institución de la iglesia formal bíblica; es lo que dice Filipenses 1:1.


VII - P A S T O R A L.
1. La Consejería Pneumática.
2. La Consejería Psicológica.
3. La Consejería Somática.
El Señor nos pondrá a personas en el camino para que uno las atienda y hay que obedecerle, y no se puede uno escapar a ello; hay que evangelizarlas y llevar a cabo el trabajo que Dios desea. Cantares 1:6-8. Este libro nos muestra al comunión del alma del creyente, de la Iglesia con el Señor. En el comienzo el amor es inmaduro, pero a medida que se avanza en el libro, su amor va madurando más y más.
4. Pastoral Vocacional.
Hay personas que tienen conflicto de identidad; hay que saber encaminar a las personas.
5. Orientación Familiar.
6. Exorcismo y las Sanidades.


VIII - L A H E R E S I O L O G I A.
La descripción y refutación de las sectas o herejías.
1. Las Sectas Principales.
Cuál es su origen, historia, su error; cómo se refutan estos errores bíblicamente. Así los Testigos de Jehová, los Mormones y otros.
2. Otras Sectas.
3. Mitologías.
4. Religiones comparadas.
Cuáles son; cuáles son sus características, cuál es su error y cómo se refuta.
5. Crítica del Gnosticismo.

6. Crítica del Ocultismo.
7. Crítica de la Masonería.
8. Crítica de la Nueva Era.


IX - L A A P O L O G E T I C A.
Defensa de la Palabra de Dios.
1. La Introducción a la Apologética.
Cuáles son sus métodos, su historia.
2. Corpus Apologeticum o Apologética General.
Cuáles son las áreas o frentes de la defensa de la fe; el problema del mal, la cuestión del evolucionismo.
3. Filosofía Cristiana.
4. Aporte Cristiano a la Ciencia.
Trata de la teoría cristiana de la ciencia; tiene en cuenta la revelación de Dios, que es objetiva e histórica.
5. Creacionismo.
6. Catastrofismo.
Tiene que ver con toda la explicación sedimentaria a través del diluvio universal. Hay dos teorías de interpretación que son la Geología y la Pantología. Se trata del actualismo que trata de explicar los estratos, los fósiles de la tierra según la teoría evolucionista y la que explica estos mismos datos según el efecto del diluvio; la primera lo niega y explica de una manera atea, y la otra lo acepta.


X - M I S I O N O L O G I A.
La que tiene que ver con todo el trabajo misionero, el desafío de la cultura mundial.
1. Misionología Básica.
2. Transculturación Cristiana.
Cuando hay que pasar a evangelizar de una cultura a otra, se necesita tomar en cuenta ciertos principios.
3. Estrategia.


XI - C I V I C A.
Cómo ciudadanos de un país, y el hombre tiene una misión integral responsable de su ciudadanía.
1. Integralidad de la Misión del Hombre.
Dios ha dado al hombre responsabilidades integrales, para realizar lo que el Señor quiere y que todo sea sometido a Sus pies.


Integralidad de la misión humana. Debemos conocer:
* La cívica básica.
* La cívica ética.
* La Carta Magna, o sea la Constitución Nacional. Dios ha puesto la máxima autoridad en Colombia (o cualquier otro país), que es nuestra Constitución. Cómo se puede ser un buen cristiano si no es buen ciudadano. La Biblia no solamente enseña cuestiones para el cielo, ésta también enseña las responsabilidades para el camino de Dios en la tierra. Salmo 67:2.
2. Economía Social Cristiana.
La Biblia tiene su propia teoría del valor. La Biblia no es capitalista, ni comunista; es teocrática. El gobierno de Dios.
3. Derecho y Política Cristiana.
4. Estética Cristiana.
5. Análisis Internacional.
El cristianismo le es fiel a Cristo y tiene principios cristianos para enfrentar las cosas y hay que conocerlos y entrar en su nivel. Esta es la visión panorámica de los que es el Consejo de Dios. El nos ha revelado cosas y nos da las directrices de la interpretación del mundo y de la realidad de Su Palabra, y no hay aspecto que no sea mirado a través de la Biblia; no podemos dejarle ninguna área al diablo, tenemos que interpretar todas las áreas a los ojos de Dios y enfrentarlas con los principios de Dios.
***







PLAN ORGÁNICO DE LA ESCUELA DE CURSOS
GRADUADOS
Cada guedeja la llamamos una serie y esta es graduada o sea que uno es fundamento del siguiente. Salmo 119. Este está dividido en 22 partes con igual número de versículos, ocho en total y corresponde al capítulo más largo de la Biblia. Cada uno tiene en la parte su perior una letra; así en el primero tenemos Alef, que corresponde a la primera letra del alefato hebreo. Alefato es lo mismo que alfabeto o abedecedario, que decimos nosotros. Cada una de estas letras tiene un valor numérico en el siguiente orden. En el hebreo no hay números:

Alef 1
Bet 2
Guime l3
Dálet 4
He 5
Van 6
Lain 7
Chet 8
Tet 9
Yod 10


La letra Y es la más pequeña, es un apóstrofe.

Caf 20
Lámed 30
Men 40
Num 50
Sámec 60
Ayin 70
Pe 80
Tsade 90
Cof 100
Resh 200
Sin 300
Tan 400


Roma en hebreo.
10 - 400 - 10 - 40 - 6 - 200 = 666
VICARIUS FILII DEI = Vicario del Hijo de Dios
5 - 1 - 100 - 1 - 5 1 - 50 - 1 - 1 - 500 - 1 = 666
El sucesor de Pedro, en latín.
DUX CLERI
500 - 5 - 10 100 - 50 - 1 = 666
Duch Cleri, en latín = Jefe del Clero
ORDINARIUS OVILIS CRISTI
500 - 1 - 1 - 5 - 5 - 1 - 50 - 1 - 100 - 1 - 1 = 666
El pastor ordinario de las ovejas de Cristo.
DIC LVX
500 - 1 - 100 50 - 5 - 10 = 666

En la Biblia el número 21 es el número de 7 x 3 = 21.
El número 7 es el número de la completación de la obra del Señor y el número 3 es también el número de la perfección de Dios. El número 22 es como la corona, el cierre.
***
Plan orgánico:
Alef - 1
1 - Introducción General a la Biblia. Isagogia, introducción a...
2 - Metodología de estudios bíblicos.
3 - Exégesis del Antiguo Testamento I - Génesis.
4 - Exégesis del Nuevo Testamento I - Evangelio de Marcos.
5 - Introducción a la Teología General.
6 - Fundamentos de la Doctrina Cristiana.
7 - Arqueología Bíblica.

Bet - 2
1 - Canon Bíblico.
2 - Hermenéutica Básica.
3 - Job.
4 - Tesalonicenses 1 y 2.
5 - Teología Bíblica.
6 - Liturgia Devocional.
7 - Historiadores Paralelos a la Biblia.

Guimel - 3
1 - Autenticidad Bíblica.
2 - Hermenéutica Veterotestamentaria.
3 - Éxodo.
4 - Evangelio de Mateo.
5 - Teología Propia.
6 - Liturgia Sacramental.
7 - Mundo Bíblico del Antiguo Testamento.


Dálet - 4
1 - Teopneustia (La Inspiración de la Biblia).
2 - Hermenéutica Neotestamentaria.
3 - Levítico.
4 - Gálatas.
5 - Divina Teleología (El Depósito de Dios, sus planes, el objetivo).
6 - Liturgia Cultual.
7 - Período Intertestamentario (entre el Antiguo y el Nuevo Testamen¬to).

He - 5
1 - Manuscritos Bíblicos.
2 - Hermenéutica Histórica.
3 - Números.
4 - Santiago.
5 - Cosmología Bíblica.
6 - Homilética.
7 - Mundo Bíblico del Nuevo Testamento.

Van - 6
1 - Versiones Bíblicas.
2 - Introducción a los Idiomas Bíblicos.
3 - Deuteronomio.
4 - Lucas.
5 - Angelología Bíblica.
6 - Diaconía.
7 - Historia de los Dogmas.

Lain - 7
1 - Criticismo Sagrado.
2 - Hebreo Básico.
3 - Josué.
4 - Hechos de los Apóstoles.

5 - Satanología.
6 - Sectas Principales (Heresiología).
7 - Historia de la Filosofía.

Jet - 8
1 - Introducción Especial a los Libros del Antiguo Testamento.
2 - Griego Básico.
3 - Jueces y Ruth.
4 - 1 Corintios.
5 - Demonología.
6 - Otras sectas.
7 - Escritos Cristianos primitivos.

Tet - 9
1 - Sinóptica (Entre los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas).
2 - Hebreo Avanzado.
3 - Samuel 1 y 2.
4 - 2 Corintios.
5 - Antropología Bíblica.
6 - Mitologías.
7 - Patrística.

Yod - 10
1 - Introducción Especial a los Libros del Antiguo Testamento.
2 - Griego Avanzado.
3 - Salmos.
4 - Romanos.
5 - Hamartiología Bíblica.
6 - Religiones Comparadas.
7 - Medioevo. Oriente y Occidente.

Caf - 20
1 - Parádosis (La Tradición Oral Protobíblica).

2 - Latín.
3 - Reyes 1 y 2.
4 - Hebreos.
5 - Cristología.
6 - Crítica del Gnosticismo.
7 - Islam.

Lámed - 30
1 - Fuentes Selectas Protobíblicas.
2 - Introducción a la Apologética.
3 - Sapiensales de Salomón.
4 - Efesios.
5 - Pneumatología.
6 - Crítica del Ocultismo.
7 - Escolástica.

Men - 40
1 - Deuterocanónicos.
2 - Apologética General.
3 - Amós, Oseas, Miqueas.
4 - Colosenses y Filemón.
5 - Soteriología (Plena Salvación).
6 - Crítica de la Masonería.
7 - Pre-reformadores.

Num - 50
1 - Apócrifos de Antiguo Testamento.
2 - Creacionismo Científico, Biblificante.
3 - Isaías.
4 - Filipenses.
5 - Eclesiología Bíblica.
6 - Crítica de la Nueva Era.
7 - Renacimiento.

Sámec - 60
1 - Qumram.
2 - Catastrofismo Bíblico (Aquí se tiene en cuenta el diluvio universal. Explicación de la Panteología).
3 - Abdías, Nahum, Joel.
4 - Tito, 1 y 2 Timoteo.
5 - Eclesiología Eclesiástica Comparada.
6 - Consejería Pneumática.
7 - L a Reforma.

Ayim - 70
1 - Talmud y Literatura Rabínica.
2 - Aporte Cristiano a la Ciencia.
3 - Jonás, Sofonías y Habacuc.
4 - 1 y 2 de Pedro.
5 - Eclesiología Ecuménica.
6 - Consejería Psicológica.
7 - La Contrareforma.

Pe - 80
1 - Apócrifos del Nuevo Testamento.
2 - Filosofía Cristiana.
3 - Jeremías y Lamentaciones.
4 - Judas.
5 - Tanatología Bíblica.
6 - Consejería Somática.
7 - Neoescolástica.

Tsade - 90
1 - Cábala.
2 - Cívica Cristiana y Constitución Nacional.
3 - Ezequiel y Daniel.
4 - Evangelio Según San Juan.
5 - Escatología Bíblica.

6 - Pastoral Vocacional.
7 - Protestantismo Clásico o Escolasticismo Protestante.

Cof - 100
1 - Misionología Básica.
2 - Economía Social Cristiana.
3 - Crónicas 1 y 2.
4 - 1 de Juan.
5 - Crítica de la Teología Modernista Liberal.
6 - Orientación Familiar.
7 - La Ilustración.

Resh - 200
1 - Transculturación Cristiana.
2 - Derecho y Política Cristianos.
3 - Esdras, Hageo, Zacarías y Jeremías (Libros del Retorno y Restauración).
4 - 2 y 3 de Juan.
5 - Teología Conservadora Contemporánea.
6 - Exorcismo y Vanidades.
7 - Modernidad.

Sin - 300
1 - Análisis Internacional.
2 - Estética Cristiana.
3 - Esther, Malaquías.
4 - Apocalipsis.
5 - Economía Divina Transcendente.
6 - Previsiones Escatológicas Estratégicas.
7 - Historia Contemporánea.

EL APOSTOLADO

EL APOSTOLADO


El ministerio del Nuevo Pacto
Hemos visto que todo proviene de Dios, quien se ha revelado en Jesucristo, a través de quien ha realizado Su obra; y que el Espíritu Santo toma lo que es del Padre y del Hijo para nosotros; y todo lo que el Espíritu del Hijo tome, lo que El es y lo que ha hecho y ha enseñado, constituye el depósito de Dios, que es entregado colegiadamente al ministerio para que el Cuerpo de Cristo, en general, lleve adelante la obra del ministerio; y es el ministerio del Nuevo Pacto o del Nuevo Testamento, y es el ministerio del Espíritu, de .justificación, de reconciliación, de la Palabra.
El siguiente paso es hablar del apostolado. Dentro del ministerio caben todos los siervos del Señor; y el ministerio se divide en muchos ministerios; pero cada uno no es suficiente en sí mismo, sino que cada uno es parte del ministerio. En Efesios 4 encontramos que hay varios hay varios ministerios, y en 1 Corintios 12:5 también leemos que hay diversidad de ministerios.
Leemos en 1 Corintios 12:4-5: "Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo”. El mismo Espíritu opera diferentes dones en los diferentes hermanos; los dones se relacionan con el Espíritu, pero los ministerios se relacionan con el Señor; por eso dice el versículo 5, “Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo”. El mismo Señor ha repartido diferentes ministerios o servicios. El versículo 6 dice: ''Y hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo''. Las operaciones se relacionan con el Padre, los ministerios con el Hijo y los dones con el Espíritu Santo.

Ahora vamos a hablar de los ministerios. Efesios 4:11 nos muestra que existen cinco diferentes ministerios, pero estamos acercándonos al apostola¬do. El ministerio del Nuevo Testamento abarca todo; el apostolado es sólo una parte del ministerio; es la parte principal, es la parte primera y es la parte encargada de la obra. El apostolado es la primera parte del ministerio. Todos los santos participan del ministerio, pero no todos participan del apostolado, porque no todos son apóstoles, ni diáconos, ni obispos. Dentro de los trabajos que se encuentran dentro del ministerio del Nuevo Pacto, el que tiene la mayor responsabilidad es el apostolado. El ministerio es todo el trabajo del Cuerpo de Cristo para llevar adelante el programa de Dios de desarrollar sobre la tierra y en todo el reino de Dios, la economía de Dios. Es un servicio colectivo para Dios.
Efesios 4:11, dice: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros''. El mismo se relaciona al Hijo, o sea a Jesucristo; y Él mismo los dio; constituyó significa dio, del griego Edoken, que significa dar.
Dios dio hombres como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Estos son servicios y servidores para suplir las diferentes necesida¬des. Los ministros son sirvientes. Dios dio cinco clases de ministerios. En el Antiguo Testamento vemos en en el capítulo 36 de Éxodo, en la construcción del tabernáculo, que se simboliza la casa de Dios. En Éxodo 26:26 y 36:31 se ordena hacer el tabernáculo. Al comparar estas dos citas encontramos que en Éxodo 26:26 está la orden de Dios de construir el tabernáculo dando un modelo; y en Éxodo 36;31 tenemos la obediencia de Moisés construyendo el tabernáculo conforme al modelo dado por Dios. En la edificación de la casa de Dios no podemos improvisar; no se puede edificar conforme a nuestro gusto, sino conforme al modelo de Dios, porque e1 arquitecto es Dios y el plano de Dios está en Éxodo 26, y la construcción conforme al plano, en Éxodo 36.
Así que Moisés fue fiel a la construcción de la casa de Dios. Esto nos enseña que si queremos colaborar con el Señor en la edificación de la casa de Dios, tenemos que tener en cuenta el plano y modelo de Dios y ser fieles como Moisés en la construcción de la casa de Dios. Para construir el tabernáculo se necesitaron tablas sacadas de un árbol y puestas al lado una de otra y cubiertas de oro. Las tablas representan a los hijos de Dios o a los creyentes, a los miembros del Cuerpo de Cristo; las tablas de madera representan la naturaleza humana. Dios hace su casa con seres humanos pero les añade la naturaleza divina. Por eso es que eran revestidas de oro. Las tablas formaban la casa de Dios; cada tabla tenía dos basas de plata sobre las que descansaban, y la plata representa la redención; el precio del rescate era de plata y significa redención.

El apostolado en la casa de Dios

La casa de Dios es el Cuerpo de Cristo, y los miembros del Cuerpo de Cristo están representados en esas tablas recubiertas de oro y descansando sobre basas de plata; dos basas por cada tabla. Del oro que recubría las tablas salían cinco anillos para que pasaran por ellos cinco barras paralelas que eran las que mantenían en orden las tablas en el tabernáculo. Así como las cinco barras edifican y mantienen en orden las tablas, en el Cuerpo de Cristo los cinco ministerios son los que tienen la responsabilidad de perfeccio¬nar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo. Esas cinco barras representan los cinco ministerios; también esas cinco barras eran de madera; es decir, son seres humanos revestidos también de oro, revestidos del elemento divino. De las basas salen espigas que cruzan hacia el otro lado; es decir, que las tablas, además de sostenidas por las barras, están sostenidas por las espigas que salen de las basas y representan el fruto de la redención o del Espíritu. Jesucristo es el trigo que debe producir los frutos del Espíritu en nosotros para que las tablas estén unidas y los hermanos estén en comunión, y esa comunión se simboliza por las espigas que se cruzan entre sí y salen de las basas, de la redención.
La comunión de los hermanos entre sí, es una parte de la unidad del cuerpo; es la comunión del Espíritu; pero además se necesitan las cinco barras que mantienen las tablas unidas entre sí. Entre las cinco barras había una principal que era la del medio. Así también entre los cinco ministerios existe uno principal que es el que sobrelleva la carga principal, y es el apostolado, que representa la primera responsabilidad dentro del ministerio.
En 1 Corintios 12:27-28 vemos que el Espíritu Santo ha establecido un orden en el Cuerpo de Cristo, y que ese orden tiene en primer lugar la responsabilidad de los apóstoles. Y dice: ''27Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas''.
Vamos a ver tres citas que nos hablan de la existencia del apostolado; luego su oficio, responsabilidad y función. Existe una función, actividad y responsabilidad especial en el apostolado, que es a nivel de la obra; en las iglesias locales se llama obispado el cargo de gobierno. Primero es el apostolado antes que el obispado.
Leemos en Hechos l:24-25: "24Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, 25para que tome la parte de ese ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar". Nos muestra que como existe el colegio del ministerio en general, existe el colegio apostólico. El apostolado lo comparten los apóstoles; son un cuerpo o grupo de personas escogidas y con una función específica, y son los que tienen la responsabilidad pionera.

En Romanos l:1,5, leemos: ''1Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios. 5Y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre''. Muestra cómo Pablo fue apartado de entre la iglesia para la obra del apostolado, que es el evangelio de Dios que trata de Jesucristo, y es el tema central del evangelio de Dios. La manera como Dios declaró quien era su Hijo, fue resucitándolo; y el Hijo, o sea Jesucristo, constituyó el apostolado para la obediencia a la fe; ésta se refiere al depósito de Dios que se debe transmitir a todas las naciones o etnias.
Recordemos que en la Iglesia cada candelero local no puede alumbrar sino en conexión con el depósito. Ese depósito es encomendado al ministerio. Los pioneros en este ministerio son los apóstoles. Eso significa que el apostolado es el primer responsable de la comunicación de ese depósito.

Credenciales del apóstol
Gálatas 2:7-8, dice: "7Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión 8(pues el que actuó en Pedro para e1 apostolado de la circuncisión, actúo también en mí para con los gentiles)". Gálatas es, junto con las cartas a los Tesalonicenses, de las primeras epístolas del Nuevo Testamento. En el primer capítulo muestra las credenciales que le vienen de Dios, y en el segundo capítulo las credenciales que le vienen del cuerpo de Cristo; o sea que para hacer el trabajo del Señor se necesitan dobles credenciales. El evangelio que Pablo recibió, lo recibió directamente de Dios; credenciales que provienen de parte de Dios, de la revelación; y las que provienen del acuerdo con los otros apóstoles. Después de 14 años subió con Bernabé según una revelación, y es que Jesucristo le ordenó ir a ponerse de acuerdo con otros apóstoles; por eso sólo son canónicas las epístolas que Pablo escribió después que estuvo en compañerismo con los otros hermanos.
Si queremos ser luz de la Iglesia, debemos estar en comunión con el ministerio y nuestra comunión es con Dios y con su Hijo Jesucristo, y esto es la comunión con los apóstoles. Aveces hacemos las cosas solos y eso no es así. Debemos tener comunión con los apóstoles para estar en el propósito del Señor.

A Pablo se le ordenó ir a ponerse en comunión con los otros hermanos para saber qué era lo que estaba enseñando, y es que debemos estar en comunión con los apóstoles y no solos. Lealo en Gálatas; dice que subió a Jerusalén y en privado dijo lo que estaba enseñando. Fue a Jacobo, Cefas y Juan. Quisiéramos a veces predicar lo que queremos, pero no olvidemos que lo que mantiene las tablas son las barras. Fueron Bernabé, Pablo, Tito; y Jacobo Cefas y Juan, lo respaldaron porque vieron que a Pablo le había sido encomendado el evangelio, y reconocieron la gracia que le había sido dada, y le dieron la diestra y lo respaldaron para la evangelización de los gentiles.
Lo anterior fue para entender la existencia del apostolado. El trabajo del Señor no es sólo salvar las almas sino edificar a las almas salvadas en un Cuerpo donde El en plenitud se forme corporativamente, y ese es el trabajo del ministerio. Evangelizar es importante, pero no es lo único. El siguiente verso es para incluirlo en el depósito de Dios. 1 Timoteo 2:4: “El cual (Dios) quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Conocimiento, en griego gnosis; pero el apóstol Pablo no sólo en griego gnosis, sino epignosis, que es "pleno" conocimiento.
Se tiene que evangelizar, pero se tiene que ir más allá, se tiene que dar el evangelio; completo, o sea el depósito de Dios, todo el consejo de Dios. La Iglesia a veces no se responsabiliza de todo; sólo quiere hacer la primera parte, pero es que hay un trabajo mayor y por eso es que la obra y el ministerio y el apostolado tienen que realizar ese trabajo y llevar al pueblo a perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo . No se termina en evangelizar, sino que es algo muy grande el trabajo de Dios, y tenemos que tener conciencia de que esa es la responsabilidad de la Iglesia y del ministerio y de los santos en general.

Una comisión especial

Volviendo al apostolado, apóstol significa enviado; es decir, los apóstoles son personas a quienes el Señor los ha enviado con una comisión en especial. Todos los apóstoles son miembros del Cuerpo de Cristo, de los santos, de la iglesia; pero no todos los santos, ni siquiera los ministros, son apóstoles, sino que entre los ministros, algunos son apartados y enviados por el Señor, para una comisión especial que consiste en la obra. Esos apóstoles forman equipos y éstos tienen ayudantes del equipo apostólico, obreros que son hombres y mujeres, pero la responsabilidad es de los apóstoles que son los enviados. La obra del Señor no se puede hacer como uno quiere, sino que se tiene que haber recibido una comisión especial para un trabajo específico. Un ejemplo del Antiguo Testamento nos ayuda a entender lo importante que es el que la persona sea realmente enviada por Dios para hacer un trabajo específico.
En los capítulos 13 y 15 del libro l Crónicas, vemos en la Biblia titulado que David trae el arca a Jerusalén y debajo hay una referencia a 2 Samuel 6. Estos dos Pasajes se complementan porque el Espíritu Santo lo relata dos veces; vemos cuando David trajo el arca de Dios para ponerla en el tabernáculo; después la puso Salomón cuando edificó la casa o el templo. David hizo un primer intento que le salió mal. En esto el Espíritu Santo nos quiere enseñar que todos queremos tener el arca de Dios entre nosotros, y que la casa de Dios está edificada entre nosotros con la presencia de Dios en medio. La intención es buena, pero no es suficiente.
En l Crónicas 15 se titula, David trae el arca a Jerusalén. En l Crónicas 13:5 dice que David intentó traer el arca, pero hubo una falla en David y no le funcionó la primera vez. Igual dice en 2 Samuel 6. Lo anterior es para recalcar que la obra de Dios la tiene que hacer Dios mismo; Dios tiene que tomar la iniciativa, es quien tiene que elegir, llamar, preparar, enviar, decir quiénes, cómo y en qué momento; es decir, las personas y la ocasión las tiene que escoger Dios; la manera también la decide Dios. De no ser así no sería una obra de Dios sino nuestra.
David lo habló con una gran multitud; todos estuvieron de acuerdo; había emociones religiosas positivas y todo parecía estar bien, pero no vieron la Palabra y por eso no sabían que no estaban en la Palabra y que así no lo había decidido Dios, y llevaron el arca en un carro nuevo, pero en un cierto punto del camino Uza extendió su mano para proteger el arca y Jehová se enfureció y lo hirió y murió allí, y David temió a Dios aquel día, y dijo: ¿Cómo he de traer el arca? Y no la llevó sino que la dejó por tres meses, y después sí la pudo llevar. Cuando dijo David que el arca sólo debía ser llevada por levitas, que a ellos había elegido Jehová para llevar el arca y para servirle perpetuamente, esto quiere decir que es en el tiempo de Dios y de la manera como Él lo ha establecido y por las personas que Dios ha elegido y no como a uno le parece. La obra de Dios se hace en el tiempo de Dios y no en el nuestro. Lo anterior nos enseña prudencia. Josué 3 relata cómo fueron siguiendo al arca que traían los levitas, y los oficiales dijeron al pueblo que no se acercaran a ella; esto es para notar cómo el Señor enseña al pueblo a mantener distancia, a ir despacio, a ser prudente.

Números 3 y 4 tienen los siguientes títulos: ''Censo y deberes de los levitas” y ''tareas de los levitas”. Nos muestran estos capítulos cómo el pueblo del Señor y el Tabernáculo de Dios van avanzando, pero poco a poco y no de golpe. Dios establece un orden para trasladar el tabernáculo de una posición a otra; El Señor hace que Su pueblo vaya etapa por etapa. La gloria de Dios es la que tiene que dirigir el peso de la Palabra de Dios; tiene que estar sobre los hombros de los levitas, que son los escogidos para ello; luego que ellos han hecho su parte del trabajo, entonces pasamos prudentemente por donde ellos han pasado y no atropelladamente. En Éxodo 40:36-38, leemos:
"36Y cuando la nube. se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; 37ro si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. 38rque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus, jornadas”.
La nube de gloria que dirige todo es de Dios, y es la nube la que dirige al pueblo y no al contrario. Volvemos a Números 3. Vemos que unos tienen unas responsabilidades en el ministerio de la casa, y otros tienen otras. El versículo 25 nos muestra cómo cada cual tenía una responsabilidad diferente pero coordinada unos con otros. En el versículo 31, la responsabilidad de otros era diferente a la de los del versículo 25. El versículo 36 da otras responsabilidades diferentes.
El candelero representa a la iglesia, y algún día volvería de Babilonia a Jerusalén en época de restauración. Cada Persona debe hacer su parte en coordinación unos con otros. El capítulo 4 muestra cómo se trasladará el tabernáculo de un lugar a otro, y habla en el versículo 4 del oficio; y es que el apostolado es un oficio, y cada oficio es diferente, y se hace un oficio primero y luego vienen otros y hacen otro trabajo sobre la base del anterior, y al estar listo éste vienen otros y hacen el siguiente sobre la base del anterior, porque es un cuerpo colegiado.
En Hechos de los apóstoles, en los 12 primeros capítulos, el que prevalece es Pedro porque a él le dieron las llaves y tenía que abrir las puertas y recoger los pescados y hacer la primera parte del trabajo; y cuando ya Pedro hizo su parte, viene Pablo y es él quien lidera de ahí en adelante; y cuando ya Pablo termina su trabajo y lo decapitan, viene Juan al Asia Menor y empieza a hacer otra parte del trabajo; pero el que lidera en todo es el Señor Jesús.
Todo el anterior preámbulo es para entender lo que gon los apóstoles; y por eso dice: “primeramente apóstoles, luego profetas, después maestros y los que ayudan, sanan y los que tienen don de lenguas...”. El colocar el fundamento le corresponde a los apóstoles. Apóstol es un enviado por Dios, y Dios va formando equipos para hacer las cosas y así construir la casa de Dios.